El día que un gobernador prohibió tomar mate

El 20 de mayo de 1616 el gobernador del Río de la Plata, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) prohibió por decretó la ingesta de mate porque consideraba su consumo como un mal hábito, un "vicio abominable y sucio", contrario al trabajo, al hombre y a Dios.
miércoles 20 de mayo de 2026

El insólito hecho sucedió en el siglo XVII cuando toda la región aún no era independiente y se encontraba bajo el mando del virreinato español. 

Hernandarias le solicitó al rey de España, por escrito, que destierre la costumbre que poco a poco invadió las tierras que estaban bajo su control. 

El monarca español desechó el pedido del entonces gobernador del Río de la Plata y el Paraguay, pero este hizo caso omiso a la respuesta y el 20 de mayo de 1616 publicó un bando donde prohibía la yerba mate en cualquier uso.

Hernandarias tomó esa decisión al observar a los indios guaraníes consumían, en sus bolsitas de cuero llamadas "guayacas", hojas de yerba mate triturada y tostada. Estas últimas podían ingerirse como infusión o mascarlas.

Esa actividad ya era un hábito que estaba tan instaurado que hasta los españoles "se sumaron".

El gobernador, molesto por esa actitud, impuso multas y castigos corporales para quienes no cumpliesen con lo establecido. 

Fue así que, cualquier español que quisiera meter al mate en sus tierras debía pagar una multa de 100 pesos, mientras que los indígenas, en un momento en el que eran sometidos a la esclavitud, en caso de ser sorprendidos recibirían 100 azotes.

Años antes, en 1610, el entonces gobernador de Buenos Aires, Diego Marín Negrón, había intentado impedir esa práctica (ingesta de mate) justificando que la mateada “hace a los hombres holgazanes y es total ruina de la tierra. Temo que no se podrá quitar si Dios no lo hace”. Este funcionario también le había solicitado al rey que aboliera esa "mala" costumbre, fracasando en el pedido.

Pese al empeño de estos dos gobernantes en prohibir el ingreso y su consumo de la yerba mate en el territorio, la costumbre no se pudo erradicar.

Hoy es imposible imaginar una jornada sin mate ya que para argentinos, uruguayos y paraguayos la infusión es compañía.