“Se fue a Malvinas sin despedirse”: el testimonio de Ramona, esposa de un veterano de guerra
A más de cuatro décadas de la Guerra de Malvinas, las historias de quienes la vivieron siguen marcando a sus familias. Ramona, esposa del veterano Francisco Javier Ríos, compartió su testimonio atravesado por el amor, el dolor y la memoria.
“Éramos vecinos, nos conocimos así y después nos casamos. Tuvimos diez hijos y muchos nietos”, contó.
Ramona recordó el momento en que su esposo fue convocado para ir a Malvinas, en medio de su jornada laboral: “Llegó de golpe a la casa y me dijo ‘dame ropa, me voy a Malvinas’. Se fue así, sin despedirse”, relató.

En ese entonces, ya tenían tres hijas pequeñas y la noticia generó un fuerte impacto en toda la familia. Durante su estadía en las islas, la única comunicación eran los telegramas. “Llegaban seguido diciendo que estaba bien, pero yo no sabía realmente cómo estaba”, expresó.
El regreso y el impacto de la guerra
El reencuentro fue tan esperado como conmovedor. “Cuando volvió no lo reconocí, estaba muy flaco. Fue mi hija la que dijo ‘ahí está papá’”, recordó.
Detrás de ese regreso, había una historia de sufrimiento. Ríos había sido obligado a realizar tareas estremecedoras durante la guerra.

“Tenía que tapar a los soldados con la máquina. Eso le dolía mucho, no quería hacerlo”, contó Ramona.
Las secuelas que no se ven
Aunque logró reconstruir su vida, la guerra dejó marcas profundas en el excombatiente: “De noche se levantaba, caminaba, no podía dormir. Lloraba, se acordaba de todo lo que vivió”, relató. El dolor persistió a lo largo de los años, en recuerdos que volvían una y otra vez.
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A pesar de todo, Ramona y Francisco construyeron una vida juntos, con una familia numerosa y el acompañamiento mutuo.
Hoy, su testimonio forma parte de las tantas historias que reflejan el impacto de la guerra no solo en quienes combatieron, sino también en sus seres queridos.