El macá tobiano lucha por sobrevivir: quedan apenas 700 ejemplares

Confirman nidificación del macá tobiano en el Parque Nacional Patagonia, en Santa Cruz. Solo quedan 700 ejemplares de esta especie endémica.
domingo 24 de mayo de 2026

El Parque Nacional Patagonia confirmó un registro relevante para la fauna de la región con la nidificación del macá tobiano (Podiceps gallardoi). El hallazgo se produjo en una laguna de la meseta del lago Buenos Aires, dentro de los límites del área protegida.

La población de esta ave endémica es crítica, con una estimación de apenas 700 ejemplares en total. El registro de 9 parejas y 9 pichones en esta nueva colonia representa un avance significativo para los esfuerzos de conservación en la provincia de Santa Cruz.

Vigilancia en territorio

Para garantizar la supervivencia de los pichones, se estableció un protocolo de protección con personal especializado. Los denominados guardianes de colonia mantuvieron un campamento de vigilancia permanente a 1400 metros sobre el nivel del mar.

Las tareas de monitoreo se extendieron entre febrero y abril, bajo condiciones climáticas extremas que incluyeron nieve y temperaturas bajo cero. El equipo de voluntarios y profesionales custodió el área de manera ininterrumpida para evitar interferencias externas.

Control de especies invasoras

La Fundación Macá Tobiano incorporó perros entrenados para la detección del visón americano, principal depredador de la especie. Los canes permiten localizar rastros y madrigueras en sectores de difícil acceso para el ojo humano.

Complementariamente, se utilizaron cámaras trampa para realizar un seguimiento constante sin alterar el comportamiento natural de las aves. Estos dispositivos permitieron observar el desarrollo de la colonia sin presencia humana directa.

Amenazas persistentes

La supervivencia del macá tobiano depende de lagunas de meseta que posean vinagrilla, planta necesaria para sus nidos. Sin embargo, la presencia del visón americano y la gaviota cocinera, sumado a la crisis climática, pone en riesgo el hábitat natural.

La variabilidad en los niveles de agua y los vientos intensos afectan el éxito reproductivo. Con la llegada de las bajas temperaturas, las aves iniciaron su migración hacia los estuarios de la costa atlántica santacruceña.