Falleció Francisco Witcher, integrante de la Lista de Schindler

Tenía 99 años y su deceso fue en Buenos Aires. Nació en Polonia bajo el nombre de “Feiwel” y sobrevivió al Holocausto.
jueves 06 de marzo de 2025
Falleció Francisco Witcher, integrante de la Lista de Schindler
Falleció Francisco Witcher, integrante de la Lista de Schindler

 

La Segunda Guerra Mundial dejó un legado de horror y muerte en numerosos países del mundo, y una de esas trágicas historias fue llevada al cine por Steven Spielberg en su película “La Lista de Schindler” (1993). El filme retrató los aterradores sucesos ocurridos en los campos de concentración europeos. Casi 80 años después del fin del conflicto, el 26 de febrero pasado, falleció Francisco Wichter, el último sobreviviente de la célebre lista confeccionada por el empresario Oskar Schindler.

 

Feiwel Wichter, su verdadero nombre, nació en 1926 en Marski, Polonia. Fue el número 371 en la lista del empresario que logró salvar la vida de cientos de personas. Wichter trabajó en la fábrica de municiones de Brünlitz, en la entonces Checoslovaquia, y finalmente pasó por el campo de concentración de Plaszow, en Cracovia, donde ser incluido en la conocida lista significó su salvación. 

 

La noticia de su fallecimiento fue comunicada por su nieto, el periodista deportivo Tomás Witcher. 

 

Su escape a Argentina

 

Con el apoyo de una organización sionista, Francisco Wichter logró llegar a Italia y, desde allí, embarcarse hacia Argentina, ingresando primero por Paraguay, donde se estableció en 1947. Durante más de cuatro décadas, hasta 1993, guardó absoluto silencio sobre su pasado: no habló de sus noches escondido en el bosque, de su experiencia en los campos de concentración ni de Oskar Schindler.

 

Ni siquiera sus hijos conocían esos detalles. Sin embargo, ese mismo año, tras ver la película “La Lista de Schindler”, rompió el silencio. Por primera vez compartió con su familia los detalles de su vida antes de llegar a Argentina y revivió los horrores del Holocausto. Más tarde, plasmó sus memorias en un libro titulado “Undécimo mandamiento”.

 

El estreno comercial de la película fue un golpe emocional para él. Todos los que presenciaron la proyección se conmovieron profundamente, muchos llorando sin consuelo. Wichter confesó: “Después de ver la película, salí de casa en medio de la noche para tomar aire. No podía dormir. Las escenas seguían dando vueltas en mi cabeza, una y otra vez, sin detenerse”.