Comodoro Rivadavia

Cerró el histórico Bar Kennedy y dejó a trabajadores sin empleo: “Es toda una vida”

Luis Ayala trabajó más de tres décadas en el lugar y quedó sin trabajo tras el cierre definitivo. “Tengo que empezar de nuevo”, expresó con emoción.
martes 31 de marzo de 2026
// Foto: Guerreiro, José
// Foto: Guerreiro, José

El cierre del tradicional Bar Kennedy en el centro de Comodoro Rivadavia no solo marca el fin de un histórico punto de encuentro de la ciudad, sino que también deja historias atravesadas por la incertidumbre.

Una de ellas es la de Luis Ayala, quien trabajó allí desde 1991 y hoy, tras más de 30 años de servicio, se quedó sin empleo.

“Estoy desde el 91, son más de treinta años. Es toda una vida”, contó en diálogo con Crónica, acompañado por su esposa Verónica Montiel.

Un cierre que se venía venir

El trabajador relató que la decisión fue comunicada días antes. “El sábado nos dijeron que era el último día. Hoy ya cerró definitivamente”, explicó.

Según indicó, la situación económica y la baja de actividad en el centro influyeron en la decisión. “Se veía que había poca gente. Todo repercute también por el petróleo”, señaló a nuestro equipo.

“Tengo que buscar trabajo”

A sus 55 años, Ayala enfrenta ahora un escenario complejo: aún le faltan diez años para jubilarse.

“No estoy jubilado, me quedan diez años. Tengo que buscar trabajo, no me va a quedar otra”, expresó.

El Bar Kennedy era su único ingreso y sostenía a su familia, compuesta por su esposa y dos hijos. “Ahora vamos a tener que vivir del trabajo de mi señora”, agregó.

Más que un bar, un lugar de encuentro

El cierre del local también impacta en la memoria colectiva de la ciudad. Durante décadas, el bar fue un punto de referencia para vecinos y visitantes.

“Era un histórico, pasaron generaciones. Venían abuelos, hijos, nietos. Se hacían amistades, la gente venía con sus problemas y uno los escuchaba”, recordó.

Ayala no solo cumplía funciones de atención, sino que hacía “de todo”: desde mozo y cajero hasta compras y organización.

Entre la tristeza y la fe

El momento del cierre no fue fácil. “Me puse mal, me descompuse. Ya lo veía venir”, confesó.

Sin embargo, destacó el acompañamiento de su familia: “Mi señora es un pilar fundamental”.

A pesar de la incertidumbre, mantiene la esperanza: “Tengo fe de que algo va a salir. Siempre hay que seguir adelante”.

Temas de esta nota