Historia de San Valentín
Amor que resiste al tiempo: más de medio siglo juntos en Comodoro
Su historia comenzó cuando ella cumplió quince. Los tíos de Isabel visitaban el barrio cada fin de semana y, entre miradas tímidas y risas compartidas, empezó algo que con el tiempo se convertiría en una vida entera.
“El noviazgo firme fue recién a los veinte”, recuerda Juan Carlos. Él volvía del servicio militar; ella ya trabajaba. Lo que nació como juventud se transformó en destino.
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Se casaron jóvenes: Isabel tenía 22 años y Juan Carlos 25. El día del casamiento quedó marcado por una anécdota que todavía hoy los hace reír. Las flores que habían encargado desde Buenos Aires no llegaban y el avión estaba demorado. El sacerdote esperaba. La novia también. Media hora más tarde, entre corridas y nervios, finalmente pudieron dar el “sí”.

El almuerzo fue breve. Apenas un brindis y algo para picar. Tenían que alcanzar otro vuelo: la luna de miel los esperaba en Buenos Aires. La torta viajó con ellos, bajo el brazo, para compartirla más tarde en el hotel.
Construyeron su vida en Comodoro Rivadavia. Criaron cinco hijos —cuatro mujeres y un varón— y atravesaron tiempos de trabajo, esfuerzo y cambios profundos. Juan Carlos fue empleado de YPF y, como muchas familias de la ciudad, debieron empezar de nuevo cuando la empresa se desarmó.
“Nos costó mucho”, dicen. Hubo alquileres, mudanzas y proyectos postergados. Hasta que finalmente pudieron comprar la casa propia. La casa que hoy los encuentra sentados juntos, repasando recuerdos.
Pero ¿cómo se sostiene un amor por más de medio siglo?
“Un matrimonio se forma de a dos. Después viene el amor. Y el amor tiene que ser perdurable”, reflexiona Juan Carlos. Isabel asiente. Hablan de unión, de acompañarse en cada enfermedad, en cada cumpleaños, en cada dificultad.

También hablan de alegría. De los bailes en el club Huracán, de los asados interminables, de los picnics en Astra. De viajar “en la chanchita” con tocadiscos y amigos para pasar el domingo entre risas.
En un mundo que cambia a toda velocidad, Isabel y Juan Carlos siguen eligiéndose. Desde aquellos quince años hasta hoy. Sin fórmulas mágicas, pero con algo que parece simple y profundo a la vez: caminar juntos.