martes 6 de diciembre de 2022
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Pietrobelli: La fuerza de un pionero

domingo 10 de julio de 2022
Pietrobelli: La fuerza de un pionero
Familia Pietrobelli. Foto: Archivo Histórico Municipal
Familia Pietrobelli. Foto: Archivo Histórico Municipal

Qué es lo que lleva a un hombre a ver la posibilidad de un pueblo en el estrecho espacio entre un cerro y el mar, allí donde durante milenios reinó el desierto y el clima hostil se empeñó en ser el único habitante. Cuál es la mirada que permite imaginar la vida humana, en un lugar tan inhóspito y sin más medios que la voluntad y el tesón. Acaso sea la misma mirada que el escultor tiene sobre la madera en bruto, con la claridad que lo lleva a sacar las partes sobrantes y dejar la obra terminada.

A su espíritu aventurero, Francisco Pietrobelli lo sustentaba con buena dosis de conocimientos geográficos y geológicos, que le habían dejado su sólido paso por la escuela primaria. Había nacido en Verona, Italia, el 11 de noviembre de 1858. Emigró hacia Alemania y luego a los Estados Unidos, antes de llegar a la Argentina, en 1888.

Al sur llegó contratado por la compañía inglesa encargada de la construcción de un tramo del ferrocarril que uniría Puerto Madryn y la cordillera, que se declaró terminada en Trelew, con sólo 72 kilómetros de vía.

Pietrobelli se quedó en la zona durante tres años. Fundó dos casas comerciales, una en Rawson y otra en Gaiman. En 1894 fundó la sociedad El Fénix, con el propósito de explorar los valles andinos, pero por falta de dinero y sin apoyo oficial, abandonó la empresa.

No se desanimó por ese primer fracaso y al año siguiente ya había formado, con los fines de organizar expediciones de colonización, el Club Social de Gaiman, integrado por influyentes personalidades de esa localidad, creada años atrás al influjo de la colonización galesa, iniciada desde Rawson en 1865.

El 28 de julio de 1896, presentó ante el gobernador interino, A. Conesa, el pedido de concesión de dos secciones de terreno inexplorado al sur del lago Colhué Huapi, para formar una colonia agropecuaria con personas que en ese momento aún no poseyeran tierras. La presentación fue avalada por 183 firmas, en su mayoría hijos de inmigrantes galeses e italianos.

Hasta ese momento, la colonización de Chubut no había tenido en cuenta el sudeste de la provincia, que había quedado inexplorada, por lo que su topografía y cursos de agua eran sólo vagas insinuaciones en la mayoría de los mapas.

Por aquel entonces, la búsqueda de oro en la zona oeste de la provincia concentraba las atracciones.

El asturiano Belarmino Menéndez instala una carpa, el primer comercio. Ya está el galpón de Pietrobelli. Foto: Archivo Histórico Municipal.

El camino hacia 'Colonia Ideal'

Una vez más, uno de los protagonistas salía a la aventura.

Era necesario hallar tierras colonizables y Pietrobelli se encargaría de relevar las posibilidades para el asentamiento humano, plasmadas en su diario de viaje (1). 

Con un pequeño grupo expedicionario, compuesto por indígenas e inmigrantes, Pietrobelli salió el 5 de enero 1897 desde Rawson, para recorrer 500 kilómetros hasta ese momento inexplorados, detectando como aptos para la colonización a los valles Puma y Mártires, Musters y Colhué Huapi y el valle Deseado (el que había estudiado a través de las expediciones con la sociedad El Fénix, años antes).

En camino circular, regresó al punto de partida el 9 de septiembre del mismo año, no sin antes sufrir diversas peripecias, consecuencia del clima o la irascibilidad de alguno de sus carreteros, sumado a la desconfianza que en algún momento provocó en sus hombres, cuando todos se sentían perdidos en medio de la nada.

Pero venció las hostilidades y dejó el camino trazado, en un cuadrado que podría definirse al oeste por los lagos Fontana y Buenos Aires (llegó a territorio chileno y llamó valle Paraíso al que circunda al río Puelo, por entonces en litigio con Chile). El límite Este de ese periplo fue el recorrido desde los lagos Musters y Colhué Huapi hacia Camarones. Precisamente, se convenció de que el valle más fértil era el de estos últimos lagos, a los que decidió volver en noviembre de aquel año, 1897.

Mientras estaba en viaje, el 27 de julio, el gobierno nacional otorgó por decreto las tierras para que se fundara allí una colonia, que en principio se llamó Colonia Ideal y después sería Sarmiento.

La distancia hoy resulta corta, pero hace más de 100 años, con pesados carretones tirados hasta por 13 caballos, había que tener coraje para adentrarse en estas tierras que si aún resultan inhóspitas, imaginemos lo que eran entonces.

 

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La necesidad de salir al mar

En noviembre de 1897, Pietrobelli resuelve establecerse en Sarmiento, adonde llega con los carreteros Jencks y Cipriano López, junto a Luis Tomietti.

Pronto llegan las primeras familias dispuestas a radicarse en la colonia: 5 de origen galés y 3 familias polacas: Stephen Jones, Benjamín Jones, Ned Vaugham, John Lambert, Robert Bach, Juan Hutñik y las familias Herzog y Zlápeliz. Junto a los hombres que habían llegado con Pietrobelli, como Zacarías Torres, Lorenzo Chávez, Desiderio Torres, Morgan Bowen y los originarios Sainajo, Cona Guayill, Calquin y Pereyra conforman la base fundacional de la colonia.

Sin embargo, la gran distancia entre Sarmiento y Camarones haría imposible el desarrollo de aquella, según se da cuenta Pietrobelli en sus permanentes viajes en procura de abastecimiento hacia esa localidad portuaria. Los 366 kilómetros significan un costo de entre 13 y 15 centavos por kilogramo de mercadería transportada.

Así la necesidad de esa naciente colonia, para contar con un puerto cercano, lleva la mirada de Pietrobelli hacia la rada Tilly.

Esta aparece en la carta náutica de Fitz Roy, pero no se conoce camino hasta ella. Por eso, Pietrobelli se convence de que si logra trazar primero al camino, luego tendrá más argumentos para convencer al gobierno nacional de que disponga el desvío de un transporte naval, unas 60millas desde el Oeste, para atracar en la rada y aprovisionar a Sarmiento.

Además, se beneficiarán otras colonias, como San Martín y Juárez Celman. Al mismo tiempo, los buques podrían cargar los productos agrícola ganaderos de estos pueblos.

De todos modos, no será fácil tener éxito: la producción de Sarmiento aún es escasa. Plumas de avestruz, algo de lana y pieles de guanaco negociadas con los indígenas conforman la incipiente producción.

Así, dos veces sale Pietrobelli con una expedición desde Sarmiento, dispuesto a trazar un camino hacia la rada Tilly. En diciembre de 1898, primero, pero debe regresar cuando se queda sin provisiones. Y en marzo de 1899, con los trajines ya relatados: tras haber perdido el rumbo y dado por muerto por sus propios hombres, Pietrobelli llegaba a la punta del Marqués, guiado por el temple de un espíritu a prueba de frustraciones.

Después de trazar ese camino, se traslada hacia Buenos Aires, donde se reúne con Julio Fernández, uno de los hombres capitalinos que, por tener tierras en la región, está interesado en dinamizar la producción lanera en el sur. Por similares motivos, apoyan la iniciativa Antonio Piñeiro, Juan F. Plate, José Abásolo, Cosme Llames Massini, Ángel Velaz y un hombre de apellido Suárez.

Se ponen de acuerdo y Fernández compromete el envío de materiales para la construcción de un galpón, lo que sería el pretexto para que un buque en tránsito hacia Río Gallegos ingresara por primera vez a la rada Tilly, luego de tocar Camarones.

El galpón permitiría el acopio de lanas y materiales, una vez que se consiguiera que los barcos atracaran aquí con regularidad.

Desde la Punta Marqués a Punta Borja

Desde noviembre de 1899, Pietrobelli y algunos de sus hombres esperan en vano la llegada del buque con los materiales, en las playas de la rada Tilly. Regresa a Sarmiento en busca de provisiones, pero no se desanima.

Finalmente, el 9 de enero de 1900, la espera da sus frutos: desde la costa se hace visible la silueta del buque 1ero. De Mayo, que fondea en la rada y, aprovechando el día excepcionalmente sin viento y el tranquilo oleaje, descarga los materiales para el galpón.

La operación no es tan sencilla, ya que no hay muelle ni atracadero alguno, por lo que debe descargar el material en botes, los que completan el trayecto hacia la costa.

En febrero, tras regresar de Sarmiento con las herramientas necesarias, Pietrobelli se dispone a iniciar la construcción con los originarios Crespo y Trompete como colaboradores.

Sin embargo, el tiempo de espera le ha permitido darse cuenta de que la playa de punta del Marqués no es apta como atracadero, por lo que explora y encuentra un lugar más apropiado, unos 12 kilómetros al norte, sobre la restinga conocida como Punta Borja (donde hoy se ubica la zona de acceso al puerto).

 

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Ahí, en un punto elevado de la costa, en un día de 1900 que ni siquiera él registra en su diario, implanta un tronco de molle, “acto con el que se cumplió (dice Pietrobelli) la ceremonia de la fundación de Comodoro Rivadavia” (2) .

La construcción del galpón comienza en junio de 1900 y, concluida, llega un grupo de hombres a caballo, que quedará registrado por Pietrobelli como los primeros pobladores: Sebastián Almeyra, José M. Pérez, José Echegaray y un peón de nombre Pablo. Vienen de Buenos Aires, dice Pietrobelli en su diario, enviados por Fernández y Velaz, dos de los que apoyan la creación del pueblo.

El 19 de diciembre de 1900 Pietrobelli está en Punta Borja, a la espera de la llegada de un buque. Viene el 'Primero de Mayo', que atraca frente a punta del Marqués y no en Borja. El hombre camina al otro día hacia la rada y encuentra a la familia de Jacobo Grimaldi, con dos nenas y a los señores Andrés Minolli y Bernardo Panjill, quienes están sobre la playa con una bolsa de galleta seca y un barril de agua dulce. Sus equipajes han seguido viaje en el buque, debido a que la lluvia ha dificultado las tareas de desembarque.

¿Alguien puede imaginarse hoy un desembarco hace más de 100 años en medio de aquella soledad, con el agua helada hasta la cintura, el buque yéndose y la nada como único horizonte, pese a las esperanzas con que aquella gente podía aventurarse a estas tierras?

Para ellos, la llegada de Pietrobelli, encontrándolos acampados detrás de una mata, a manera de refugio embrionario, ha sido providencial. Los lleva hasta el galpón, donde esos pioneros quedan alojados. La rueda del poblamiento ha empezado a andar.

Es cuestión de tiempo, muy poco, para que el pueblo comience a nacer.

 

Extraído del libro "Crónicas del Centenario" editado por Diario Crónica en febrero de 2001.

(1) Pietrobelli, Francisco. “Primeras exploraciones y colonizaciones de la Patagonia Central”. Edición 1970.

(2) La creación del pueblo no se debe a un solo fundador, ya que hubo una confluencia de factores y voluntades, entre las que Pietrobelli se destaca con rol protagónico pero no exclusivo, apuntalado por otros actores y circunstancias.

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