El Canciller visitó en Singapur un astillero vinculado a la extracción ilegal de petróleo en Malvinas

El canciller Pablo Quirno recorrió las instalaciones de Seatrium, empresa que reacondiciona el buque clave para el proyecto petrolero Sea Lion en las islas, desatando interrogantes sobre un descuido o una maniobra estratégica oficial.
sábado 10 de octubre de 2026

La reciente visita oficial del canciller argentino Pablo Quirno a los astilleros de la empresa Seatrium en Singapur abrió una fuerte controversia en torno a la política exterior del Gobierno y la posición argentina sobre el Atlántico Sur. La firma asiática mantiene relaciones comerciales directas con la explotación hidrocarburífera en las Islas Malvinas, al haber firmado el contrato de reparación del Aoka Mizu, el barco petrolero designado como plataforma de extracción, almacenamiento y descarga (FPSO) para el proyecto Sea Lion.

El buque pertenece a Bluewater Energy Services —empresa con sede en Países Bajos incluida en la lista de sanciones del gobierno argentino contra compañías con operaciones ilegales en el archipiélago— y será utilizado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration para comenzar la extracción de crudo en la cuenca norte de las islas hacia 2028. Hasta el momento, este diario intentó consultar al canciller sobre los alcances del viaje, pero aún no ha obtenido respuesta.

Las contradicciones del esquema de sanciones

El recorrido de Quirno expone una trama opaca que la Cancillería deberá explicar. La visita demuestra la dificultad de sostener un esquema congruente de sanciones internacionales en una economía global interconectada. En el plano de las hipótesis, se analiza si el paso del Canciller por Seatrium se trató de un descuido de agenda o si responde a una jugada estratégica para desestabilizar las operaciones comerciales de las petroleras y forzar la caída de sus contratos.

De forma paralela, en redes sociales vinculadas al oficialismo se celebró el encuentro con Marlin Khiew, vicepresidente de Seatrium, sugiriendo que la visibilización de la reunión podría generar un desplome en la Bolsa de Londres de las empresas con actividades unilaterales en la región.

En sus canales oficiales, el propio Quirno enfocó el viaje en el proyecto energético nacional: “Allí se encuentra el FLNG Golar Hilli Episeyo, de Golar, una planta flotante que convertirá el gas natural de Vaca Muerta en GNL para su exportación. Será reacondicionado por Seatrium para operar frente a Río Negro”, comunicó el ministro desde Singapur.

Giro histórico y la trama detrás del buque

Este episodio coincide con un viraje de 180 grados en la estrategia diplomática argentina. La próxima semana, la Argentina solicitará ante el Tribunal Internacional del Mar medidas cautelares para exigir a Londres la suspensión de las actividades hidrocarburíferas unilaterales en aguas en disputa, abandonando el enfoque de diálogo que caracterizó los primeros meses de la gestión libertaria.

La relevancia de Seatrium en el entramado de Malvinas está documentada por sitios especializados de la industria. En julio pasado, la publicación Upstream detalló que el astillero de Singapur fue seleccionado para reacondicionar el Aoka Mizu —que navega con bandera de Islas Marshall— tras descartarse su reparación en Medio Oriente por el conflicto con Irán, decisión que supuso un sobrecosto de 45 millones de dólares para los operadores.

El Aoka Mizu proyecta una extracción inicial de 55.000 barriles diarios de crudo con metas de alcanzar los 180.000. En desafío directo a la normativa argentina, Rockhopper Exploration sumará además una segunda unidad flotante (la OSX-1) tras un acuerdo de compra por 44 millones de dólares, consolidando el avance de una infraestructura energética cuya vinculación con funcionarios nacionales permanece sin aclarar.