“A mi hijo no lo vacuno”

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) ha emitido un Documento: “Modelo Operativo Multinivel para el abordaje de la reticencia a la vacunación en Pediatría”.
miércoles 15 de julio de 2026

La “reticencia a la vacunación” fue definida en 2014 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el “rechazo o el retraso en aceptar vacunas seguras, pese a la disponibilidad de los servicios de vacunación”.

Las cifras de 2024 muestran que sigue descendiendo la cobertura a nivel mundial. Se estima que durante ese año más de 14 millones de niños no recibieron ninguna vacuna. No es de extrañar entonces la aparición de brotes de coqueluche o sarampión, enfermedades potencialmente mortales y que estaban prácticamente “bajo control”.

En nuestro país ninguna vacuna logra el porcentaje deseado del 95% y en algunos tipos de vacunas en la infancia apenas se supera el 80%. Esta cifra no asegura una inmunidad individual ni colectiva, favoreciendo la posibilidad de reaparición de enfermedades prevenibles por vacunas.

Este fenómeno de la “reticencia” es multicausal y la pandemia por Covid 19 marcó un punto de inflexión importante. Las redes sociales contribuyeron también, asociadas a grupos “antivacunas” y a creencias religiosas o simplemente a posturas individuales.

Todo esto tiene consecuencias graves para la salud pública. Se estima que una disminución del 50% en la cobertura con vacunas redundaría en decenas de miles de casos de secuelas neurológicas por sarampión, miles de casos de poliomielitis paralítica y más de 150.000 muertes en un período de 25 años.

Argentina cuenta, desde 2019, con la Ley 27491 que contempla la vacunación obligatoria para sus habitantes en todas las etapas de la vida, incluyendo niños y adolescentes.

Aún con este marco legal la cobertura de vacunación sigue siendo insuficiente y obliga a instituciones como la SAP, a sumar aportes concretos, como este “Modelo Operativo Multinivel” para ordenar una estrategia que favorezca la reversión de esta tendencia.

El “Modelo” plantea que el sistema de salud en sus distintos niveles y fundamentalmente el pediatra, jueguen un rol central como primer contacto de esa familia “reticente” a la vacunación.

Si no se logra revertir la actitud de reticencia se plantean pasos como abordaje del tema por equipos interdisciplinarios o la intervención de áreas de Servicio Social.

La ley vigente no solo establece la obligatoriedad de la vacunación, sino que posiciona a los equipos de salud como garantes del derecho a la salud de niñas, niños y adolescentes (Art 11-Ley 27491).

Esto implica que si la reticencia persiste deberá informarse al Organismo de Protección de Derechos en el orden local. Si el equipo de salud no eleva un informe queda expuesto en incurrir en responsabilidad por dicha omisión (Ley 26061, de Protección Integral de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Los marcos operativos y legales ya están definidos. Queda en el equipo de salud y la familia la responsabilidad que la Salud Pública no corra riesgos.