Rodilla del saltador

El tema que hoy traigo a este Consultorio Abierto es la Tendinopatía Rotuliana o “Rodilla del Saltador”.
miércoles 13 de mayo de 2026

Es una lesión degenerativa asociada a la sobrecarga excesiva, ocasionando una alteración que, al practicar deportes que impliquen desplazamientos repetitivos, como saltos, reacción, pívots, patear, etc., conllevan a una tracción del tendón rotuliano, el cuál actúa como una cuerda que une la parte inferior de la Rótula a la Tibia, produciendo microtraumatismos que alteran su normal funcionamiento, sin dejar reparar adecuadamente y van dejando cambios crónicos deformantes en el tejido del tendón.

 

Esta es una lesión muy frecuente en personas principalmente jóvenes que practican actividades deportivas o recreativas que demandan una fuerte contracción del Cuádriceps Femoral, que es la masa muscular que cubre la parte anterior del muslo, siendo este el músculo más potente y voluminoso de nuestro cuerpo y se encuentra formado por cuatro músculos.

 

Estos cuatro músculos se unen en un tendón común que cubre la Rótula para luego constituir lo que denominamos Tendón Rotuliano y terminar insertándose en la parte anterior de la Tibia, teniendo por debajo de ella una bolsita de grasa que la protege de la fricción del tendón sobre el hueso, que cuando por traumas o acciones que agreden la zona comprometen a una inflamación y a esta afección la denominamos Bursitis Rotuliana.

 

Por lo general en sus inicios se manifiesta como un dolor por debajo de la Rótula luego de entrenar y a lo que normalmente el deportista no le presta mayor atención. Con el correr del tiempo se presenta como una molestia al finalizar el entrenamiento y si esto sigue progresando ya se manifiesta durante la práctica deportiva.

 

Cuando la lesión continúa agravándose se llega a la situación de que el dolor le impide llevar adelante la práctica de su deporte y en casos más avanzados incluso a limitarlo en actividades de menor exigencia, como caminar rápido, subir o bajar escaleras, etc.

 

Las causales más frecuentes son la mala planificación del entrenamiento con una sobrecarga excesiva "overuse injurie", condiciones no adecuadas para la práctica del deporte (calzados inapropiados, superficies duras, falta de elongación, escasos tiempos de descanso, etc.).

 

El diagnóstico se efectúa mediante un examen médico y se confirma mediante una Ecografía o Resonancia Magnética, donde se puede apreciar la alteración estructural del Tendón y se comprueba su engrosamiento o posibles calcificaciones.

 

Es importante que el kinesiólogo en función del estadio lesional que se encuentra el tendón, establezca un plan terapéutico para el restablecimiento de las funciones.

 

En los estadios iniciales es probable que deba realizarse la modificación de la actividad durante el tiempo que sea necesario para remitir los síntomas.

Luego es preciso llevar adelante un adecuado fortalecimiento del cuádriceps, glúteos y músculos de la pantorrilla y darle fundamental importancia a la técnica de elongación, así como el trabajo con ejercitación isométricos como excéntricos.

 

Un punto clave para la recuperación es la vuelta al gesto deportivo sin desencadenar dolor, la cual debe ser progresiva en sus cargas, balanceando frecuencia e intensidad del ejercicio.

Hay que tener en cuenta que el acondicionamiento físico es de vital importancia, así como el trabajo de reeducación mediante ejercicios propioceptivos y de coordinación funcional, trabajando los diferentes gestos deportivos.

Por eso tenga en cuenta la importancia de la consulta cuanto más precoz le implicará un menor tiempo de recuperación como de complicaciones.