“Rodilla del corredor”
La consulta habitual por esta lesión se presenta en mi consultorio con frecuencia, donde un deportista me cuenta que al correr comenzó a sentir dolor en la parte lateral de la rodilla, que al principio era sobre el final del entrenamiento y con el descanso el dolor cesaba, pero con el tiempo se presentaba en forma prematura alterando su rendimiento deportivo y dificultando su normal entrenamiento.
Este cuadro clínico se caracteriza por dolor a la palpación en el lado externo de la rodilla o cuando se realiza flexo extensión de ésta y en algunos casos presentar un resalto.
En la parte lateral del muslo tenemos una banda de característica fibrosa, que recorre desde la cadera a la Tibia, y en su trayecto inferior pasa por el Cóndilo Lateral del Fémur y si se produce un roce por movimientos repetitivos, lleva a la inflamación de una bolsa serosa encargada de facilitar el deslizamiento de estas dos estructuras y engrosamiento de la Banda Iliotibial, produciendo la comúnmente llamada “Rodilla del Corredor”.

Es la segunda causa más común de lesión de rodilla en corredores, sólo superado por el síndrome de dolor patelofemoral, pero no pensemos que es exclusiva de los corredores, también se presenta en nadadores y en aquellos deportes en que se efectúan ejercicios de fuerza, velocidad y cambios de ritmo como fútbol, tenis, paddle, etc.
Se presenta con mayor frecuencia en las mujeres y puede deberse a alteraciones biomecánicas de cadera, rodilla o tobillo, también se produce por incremento y cambios en la forma de entrenamiento.
La Resonancia Magnética puede ayudar a confirmar los datos clínicos o estudio Ecográfico que puede detectar en partes blandas cambios sugestivos de un Síndrome Crónico de Fricción por engrosamiento de la banda iliotibial.
Su recuperación dependerá del tipo de alteración biomecánica y cadenas musculares afectadas y será clave el diseño de un correcto plan terapéutico por su rehabilitador, en el que empleará liberación miofascial, ejercicios de stretching (estiramiento) y fortalecimiento muscular, ya que la intervención terapéutica debe estar enfocada en un mayor control neuromuscular de la cadera.
La vuelta al deporte deberá ser gradual en tiempo e intensidad regulando superficie y calzado adecuado para la práctica a realizar.