Tensión en Irán: preocupación por el destino de su material nuclear
Expertos internacionales y organismos de control nuclear han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que la inestabilidad interna en Irán derive en riesgos de proliferación de material sensible. Según diversos analistas, el incremento de las tensiones políticas y la represión estatal en Teherán podrían debilitar la custodia de sus activos nucleares, permitiendo que materiales peligrosos queden fuera del control gubernamental.
La situación se agrava en un contexto de fricción diplomática con Estados Unidos. Recientemente, el mandatario estadounidense solicitó el fin del gobierno del ayatolá Alí Jamenei, mientras que un portaaviones de la flota norteamericana se desplazó hacia la región a través del estrecho de Malaca. Este escenario de agitación interna y presión externa plantea interrogantes sobre la seguridad de las reservas de uranio en el territorio iraní.
El peligro del uranio altamente enriquecido
David Albright, exinspector de armas nucleares y fundador del *Institute for Science and International Security*, señaló que en un escenario de caos el gobierno podría perder la capacidad de proteger sus activos. Según el especialista, la mayor preocupación radica en las reservas de uranio altamente enriquecido, las cuales podrían ser robadas o desviadas por facciones internas. Albright recordó que existen precedentes históricos de pérdida de control de material atómico tras el colapso de la Unión Soviética en 1991.
De acuerdo con informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés), Irán mantiene reservas de 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. Este nivel de pureza se encuentra técnicamente cerca del 90% requerido para uso bélico. La agencia de la ONU con sede en Viena indicó en noviembre que no ha podido verificar la ubicación ni el estado de este inventario desde los enfrentamientos ocurridos en junio pasado.
Riesgos de sabotaje y seguridad regional
Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación en la Asociación de Control de Armas, advirtió que el inventario podría ser desviado hacia programas encubiertos o vendido a actores no estatales en caso de un colapso del mando central. Aunque especialistas como Eric Brewer, de la Nuclear Threat Initiative, sostienen que fabricar un arma con uranio al 60% resultaría en un dispositivo voluminoso y difícil de transportar en misiles, no descartan la posibilidad de detonaciones experimentales.
Por otro lado, existe el riesgo de sabotaje en instalaciones civiles como la planta de Bushehr, la única central nuclear comercial del país. Según fuentes especializadas consultadas por Crónica, un accidente de magnitud en este reactor podría propagar radiación hacia países vecinos como los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí en pocas horas, dependiendo de las condiciones del viento. Hasta el momento, no se han registrado indicios de que las fuerzas de seguridad hayan perdido el control total de los sitios estratégicos.