Día mundial del Alzheimer: la alimentación, algo clave para evitar la enfermedad
Cada vez hay más investigaciones que demuestran la importancia del eje intestino-cerebro, que conecta directamente la salud digestiva con la cognitiva. Mantener hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas puede marcar la diferencia en la prevención del deterioro cognitivo y en la protección del cerebro a largo plazo.
La conexión entre intestino y cerebro
Uno de los temas más destacados en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer, realizada en julio en Toronto, Canadá, fue la influencia de la microbiota intestinal en el desarrollo del Alzheimer. Estudios recientes muestran que esta relación afecta la inflamación y la acumulación de proteínas como beta-amiloide y tau, asociadas con la enfermedad.
El licenciado Diego Querzé, jefe de Nutrición en Enfermedades Neurológicas de Fleni, explicó que la microbiota es un conjunto de bacterias esenciales para mantener la homeostasis y la salud digestiva. “Estas bacterias intervienen en la producción de neurotransmisores como serotonina, dopamina y GABA, fundamentales para el estado de ánimo, la regulación del sueño y la función cognitiva”, señaló.
La licenciada Natalia Antar, del Hospital Británico y de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, añadió que una microbiota alterada puede incrementar la inflamación sistémica, afectar barreras de protección y favorecer la neuroinflamación, aumentando el riesgo de Alzheimer. Por eso, mantener una microbiota saludable es fundamental para la prevención.
Cómo afecta al cerebro el colesterol alto
Recientemente, la Comisión Lancet incluyó al colesterol LDL (el “malo”) como factor de riesgo de demencia. Altos niveles de LDL pueden favorecer la formación de placas amiloides y la acumulación de tau, dos marcadores del Alzheimer. Además, el colesterol elevado incrementa el riesgo de enfermedad vascular cerebral y estrés oxidativo, lo que impacta negativamente en el cerebro.
El licenciado Querzé enfatizó: “El colesterol alto puede aumentar la inflamación crónica y el riesgo de deterioro cognitivo”. La licenciada Antar aclaró que, aunque el colesterol es necesario para funciones cerebrales, el exceso de LDL es perjudicial. Mantener un perfil lipídico equilibrado es clave para la salud cerebral.
Cómo alimentarse para tener microbiota y colesterol saludables
Una alimentación adecuada puede favorecer tanto la microbiota como los niveles de colesterol. El licenciado Querzé recomendó alimentos frescos y naturales, evitando procesados y ultraprocesados. Entre los alimentos aconsejados están:
Carnes magras, variedad de verduras y frutas, cereales integrales
Pescados, lácteos descremados, legumbres
Aceite de oliva y frutos secos diarios
Mantener una adecuada hidratación
La licenciada Antar destacó la importancia de elegir grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, palta, frutos secos, pescado azul) y limitar grasas saturadas y trans, presentes en ultraprocesados. También recomendó alimentos fermentados como yogur natural, kéfir o chucrut, que aportan probióticos beneficiosos para la microbiota.
Limitar azúcares simples y ultraprocesados, hacer actividad física regularmente y mantener un peso corporal saludable son pasos clave para reforzar los efectos de la dieta y proteger la salud cerebral.
La mejor dieta para prevenir el Alzheimer
Según los especialistas, una dieta variada y equilibrada tiene efecto protector frente al deterioro cognitivo. Nutrientes como vitamina C y E, omega 3, hierro, magnesio y vitaminas del grupo B cumplen un rol fundamental en la prevención del Alzheimer.
Actualmente se recomienda la Dieta MIND, que combina la dieta mediterránea y la dieta DASH, orientada a proteger la salud cerebral. Los alimentos que se deben incorporar diariamente incluyen:
Verduras de hoja verde
Frutos rojos como antioxidante
Frutos secos
Pescados azules, fuente de omega 3 y 6
Legumbres, que aportan fibra y proteínas
Cereales integrales
Aceite de oliva
Se debe reducir el consumo de grasas saturadas y poliinsaturadas, manteca o margarina, azúcar y derivados, carnes rojas y quesos con alto contenido de grasa y sal.
La licenciada Antar subrayó que esta dieta, combinada con hábitos saludables como no fumar, dormir bien y realizar actividad física, ayuda a mantener la salud cardiovascular, los niveles de colesterol y la buena salud de los vasos sanguíneos, previniendo cofactores de riesgo como hipertensión, diabetes y obesidad. Además, implementar estos hábitos desde la adultez media tiene un mayor impacto preventivo.