Descubrimiento arqueológico
Hallan en Perú una ciudad entera que supera en 3.500 años la antigüedad de Machu Picchu
Un hallazgo en el ámbito de la arqueología en el territorio peruano está modificando la comprensión del pasado en el continente. Un centro urbano oculto con una data superior a los 3.500 años fue descubierto en la región costera del océano Pacífico, y diversos especialistas aseveran que posee una antigüedad significativamente mayor que las famosas ruinas de Machu Picchu. Este enclave, denominado Peñico, exhibe un nivel de desarrollo estructural que refuta la premisa de que las organizaciones comunitarias avanzadas en el suelo americano tuvieron su origen con el Imperio Inca. Las estructuras localizadas por los investigadores abren una perspectiva novedosa acerca de la conformación de los primeros núcleos de urbanización en la región.
La organización urbana que cuestiona las hipótesis tradicionales
Peñico fue localizado en la sección norte del área central de Perú. En dicho sector se asentó una comunidad avanzada que poseía la capacidad de construir estructuras piramidales, espacios circulares y bases de gran tamaño, a la vez que establecía vinculaciones con distintas regiones ambientales del territorio. Los profesionales en la materia sostienen que la urbe operó en carácter de punto estratégico de conexión entre el litoral marítimo, la cordillera andina y la región de la selva amazónica. Dicha dinámica de intercambio resultó determinante para el crecimiento de la cultura de Caral, la cual está catalogada como la más longeva de todo el continente americano. Esta interrelación de tipo cultural sirvió para comprender el modo en que se propagaron las manifestaciones iniciales de agrupamientos sociales de alta complejidad, sin que mediara para ello la conformación de grandes estructuras imperiales.

Una antigüedad que aventaja al ícono incaico
Mientras que el complejo de Machu Picchu fue edificado a lo largo del siglo XV, consolidándose como un referente mundial del período inca, el asentamiento de Peñico tuvo su etapa de apogeo entre los años 1800 y 1500 a.C. Esta datación lo sitúa miles de años antes en el tiempo, posicionándolo como una de las poblaciones de mayor antigüedad descubiertas en el territorio americano. El acontecimiento demuestra que las civilizaciones iniciales en Perú no solamente mantuvieron una coexistencia temporal con sociedades de otras regiones del planeta, sino que además gestionaron de manera autónoma el diseño y la construcción de un esquema de urbanismo de escala monumental.
Las particularidades edilicias y los objetos rituales
Entre los componentes de mayor relevancia en el yacimiento se destaca la estructura denominada Edificio B2. Los investigadores caracterizan a esta edificación como un gran recinto de uso comunitario en cuyo interior se identificaron representaciones esculpidas de pututus, que son artefactos elaborados a partir de conchas de caracol marítimo empleados en celebraciones de culto y llamadas a la población. Las vibraciones sonoras emitidas por los pututus lograban propagarse a trayectos considerables y constituían una manifestación de jerarquía y mando. Los objetos recuperados en el área evidencian la existencia de una población estructurada con una marcada práctica ceremonial.

Rutas de acceso al yacimiento arqueológico
El traslado hacia el sector de Peñico partiendo desde la ciudad de Lima se realiza transitando por la carretera Panamericana Norte en dirección al kilómetro 184, para posteriormente desviarse por el camino que une a la localidad de Caral con Ámbar. Tras completar un trayecto aproximado de 23 kilómetros se arriba a la comuna de Caral. A partir de ese punto, es necesario adentrarse una distancia estimada de 34 kilómetros adicionales en el sector del valle con el propósito de arribar de forma definitiva al predio histórico de Peñico.
Con información de El Cronista.