Bariloche sigue brillando este invierno: más vuelos, nieve técnica y propuestas para todos los gustos
San Carlos de Bariloche, joya de la Patagonia argentina, vuelve a posicionarse como uno de los destinos turísticos más buscados durante la temporada invernal. Con sus paisajes imponentes, su fusión de naturaleza, aventura y gastronomía, y un Parque Nacional que la envuelve como postal viva, la ciudad ofrece este año una propuesta turística robusta, incluso en un contexto de menor cantidad de nieve natural.

En diálogo exclusivo con Crónica, el secretario de Turismo de Bariloche, Sergio Herrero, compartió detalles sobre el movimiento turístico y las estrategias que mantienen a la ciudad entre las favoritas del país y del extranjero:
“Nosotros tenemos los vuelos que ya están pactados: hay un 28 por ciento más de vuelos provenientes de Brasil para julio, y para agosto todo se viene desarrollando como lo teníamos planificado”, indicó Herrero.

Uno de los aspectos que destaca Herrero es la capacidad del cerro Catedral para adaptarse a la temporada: “El hecho de que no haya la cantidad de nieve necesaria comparada con otros años no limita tanto al Catedral como a otros lugares, ya que dispone de cañones para fabricar nieve técnica. Esto permite actividades como los bautismos de esquí o snowboard en la Magic Carpet, donde constantemente se produce nieve para garantizar el uso de pistas”.
Pero Bariloche no se reduce solo al esquí. La ciudad propone un abanico de alternativas que aprovechan su entorno natural, aún en los días con menos nieve:
“Nunca separamos que somos un Parque Nacional. Bariloche ofrece lo que muy pocas ciudades en el mundo pueden ofrecer: si no hay nieve, se puede navegar el lago Nahuel Huapi, hacer excursiones a Isla Victoria y al Bosque de Arrayanes, visitar el cerro Tronador, subir al Campanario o al cerro Otto, que mantienen los mismos precios que el año pasado para seguir siendo accesibles”.
El tradicional Circuito Chico también forma parte de las opciones imperdibles para visitantes y familias: “Se puede recorrer el bosque municipal, visitar la reconocida cervecería artesanal, disfrutar la vista al lago Moreno desde un punto panorámico, volver a ver la capilla San Eduardo o almorzar un curanto en Colonia Suiza durante el fin de semana”, agregó el funcionario.
Si bien para los esquiadores más experimentados la falta de nieve puede ser una limitación, Herrero remarcó que la mayoría de los visitantes busca una experiencia integral: “Mucha gente que nos visita hace una nieve inicial, quizás uno o dos días de bautismo, y luego se dedica a recorrer. Hay mucho más que solo nieve”.
Con propuestas pensadas para todos los públicos, y un entorno natural de ensueño, Bariloche demuestra una vez más que el invierno en la Patagonia tiene muchos matices y que, nieve o no, la ciudad sigue siendo un destino inolvidable.