¿Cómo determinar el mejor tratamiento para el cáncer de pulmón?

Existen diferentes mutaciones en este tipo de cáncer que nos permiten agrupar a los pacientes e individualizar los tratamientos, promoviendo el desarrollo de la medicina personalizada.
miércoles 22 de enero de 2025
¿Cómo determinar el mejor tratamiento para el cáncer de pulmón?
¿Cómo determinar el mejor tratamiento para el cáncer de pulmón?

 

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer a nivel mundial, y América Latina no es una excepción. En la Argentina se detectan más de 12 mil nuevos casos por año y esta enfermedad representa el 14% del total de muertes, lo que resalta la importancia de optimizar su prevención, diagnóstico y adecuado abordaje diagnóstico.

En la actualidad, el cáncer de pulmón engloba a un conjunto de enfermedades con distinto comportamiento biológico y clínico. El subtipo más frecuente de cáncer de pulmón -85% de los casos- se conoce como cáncer de pulmón de células no pequeñas. Este diagnóstico lo realiza un patólogo analizando una muestra de tejido -biopsia- bajo el microscopio. A su vez, para alcanzar un diagnóstico más preciso, se necesitan técnicas de laboratorio más complejas sobre esa muestra.

Estos resultados permiten identificar alteraciones en el ADN (genes) del tumor, como mutaciones, que son las impulsoras del crecimiento tumoral y posibilitan la selección de terapias dirigidas/personalizadas. De esta manera, dos pacientes pueden tener el mismo tipo de cáncer, pero presentar distintos biomarcadores y requerir distinto tratamiento.
Los biomarcadores han sido definidos de distintas maneras.

Pueden ser genes, proteínas, metabolitos, parámetros fisiológicos, o anatómicos que proporcionan información valiosa y objetiva de un proceso biológico normal, un proceso patogénico o como la respuesta a una intervención farmacológica. En términos sencillos, el biomarcador es un sistema de alertas que da señales específicas de cómo el paciente puede reaccionar a un determinado tipo de tratamiento.

De este modo, el análisis de biomarcadores se ha convertido en una herramienta esencial para comprender mejor las características moleculares del cáncer.

En este contexto, los biomarcadores ayudan a elegir tratamientos con más probabilidades de éxito y, al mismo tiempo, evitan que la persona reciba tratamientos ineficaces. Estos indicadores son fundamentales para personalizar el tratamiento del cáncer según lo que necesita cada paciente.

“En el contexto actual, el testeo molecular ha pasado a ser un componente esencial del diagnóstico: es fundamental realizar una secuenciación génica de nueva generación para identificar no solo la alteración denominada inserción en el exón 20 del gen EGFR, sino también otros genes implicados en el crecimiento del tumor. Este abordaje permite un tratamiento verdaderamente personalizado, aunque aún persisten desafíos en asegurar el acceso amplio a estas pruebas para todos los pacientes que las necesiten”, afirma el Dr. Nicolás Castagneris, oncólogo en el Sanatorio Allende Cerro y Clínica Universitaria Reina Fabiola, Córdoba.

“La detección de los biomarcadores se realiza mediante biopsias de tejido tumoral o biopsias líquidas, que analizan el ADN tumoral circulante en la sangre. Esto permite detectar mutaciones clave y guiar la elección del tratamiento más adecuado. Además, los biomarcadores circulantes se están investigando para monitorear la respuesta al tratamiento y detectar tempranamente la progresión de la enfermedad”, explica la Dra. Carmen Pupareli, oncóloga en el Instituto Alexander Fleming, CABA.

La identificación de mutaciones genéticas que impulsan el crecimiento tumoral en el cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP), constituyen biomarcadores de gran utilidad a la hora de decidir cuál es el tratamiento más adecuado. Estas mutaciones están presentes en el ADN (genes) de las células tumorales exclusivamente y no nos referimos a mutaciones heredables.

Las mutaciones en el gen EGFR -presentes en aproximadamente el 22% de los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas-, como las mutaciones de inserción en el exón 20, son más comunes en mujeres, no fumadores y personas de origen asiático.

Otros biomarcadores relevantes incluyen alteraciones en el gen ALK, presentes en el 5% de los casos, así como en los genes ROS-1 (2%), BRAF (2%) y K-RAS g12c (14%), entre otros. La identificación de estos marcadores permite no solo clasificar el tipo de cáncer, sino que también tienen valor predictivo de respuesta a determinados medicamentos. Por lo tanto, se utilizan para seleccionar el tratamiento más adecuado.

La medicina de precisión ha revolucionado el enfoque del tratamiento dirigido contra el cáncer, basándose en el análisis detallado de los biomarcadores para diseñar y orientar terapias más eficaces e individualizadas.

Este enfoque, también conocido como medicina personalizada, permite a los oncólogos adaptar el tratamiento a las características moleculares específicas de cada paciente, maximizando la eficacia de las terapias y minimizando los efectos secundarios.

“La medicina de precisión ya ha mostrado claros beneficios en la sobrevida de los pacientes con cáncer de pulmón. Se encuentra en constante evolución y continúa siendo una de las áreas de investigación más importantes en oncología”, concluye la Dra. Pupareli.