A los 93 años, escribe un libro para recuperar la historia y las raíces chilotas
Vital Subiabre tiene 93 años y una historia atravesada por dos lugares: Chiloé y Comodoro Rivadavia. Llegó a la ciudad en 1952, con apenas 18 años y el permiso de su madre, después de viajar desde Quellón. Desde entonces, Comodoro se convirtió en su lugar de vida, aunque sus raíces chilotas continuaron presentes.
En la previa de las Fiestas Patrias de Chile, Subiabre visitó Crónica para saludar a sus compatriotas, especialmente a los integrantes de la comunidad chilota, y compartir parte de una historia que también forma parte de los orígenes de Comodoro. "Mi escenario de vida y trabajo fue Chile, Chiloé - Comodoro, Comodoro - Chiloé. Chiloé - Comodoro. Ese es mi escenario", resumió.
Durante los últimos años comenzó a darle forma a un proyecto personal: la escritura de un libro titulado "El estero de Huildad", que espera publicar hacia fin de año. La obra busca recuperar cómo era la vida en Chiloé aproximadamente 100 años atrás, cuando las comunicaciones eran prácticamente inexistentes y las historias se transmitían de generación en generación. "El libro va a relatar lo que era la vida en Huildad, en Chiloé, 100 años atrás, donde no había radio, televisión, no había nada, ninguna comunicación", explicó.
En aquellos tiempos, recordó, los chicos se reunían alrededor del fogón y escuchaban relatos que alimentaban el imaginario de la comunidad. "Nos creábamos los chicos escuchando historias de fogón. Y ahí aparecían los brujos", contó.

Recuerdos de la infancia
Parte de esos recuerdos también quedaron grabados en su memoria desde los primeros años de escuela. Subiabre relató las caminatas sobre la escarcha para asistir a clases y las condiciones de vida de aquella época. "Pantalón hasta la rodilla, caminando sobre la escarcha, pero corriendo salía fuego de los pies. Íbamos a la escuela", recordó.
Desde pequeño también se destacó por su facilidad para cantar. Según contó, su desempeño en la escuela hizo que uno de sus profesores lo impulsara a continuar sus estudios en el norte de Chile. "Yo canté de chico en la escuela primaria. Y como me portaba bien, mi profesor me llevó a estudiar al norte y entonces pude hacer la carrera", relató.
Los juegos de su infancia eran sencillos y estaban vinculados con las costumbres de la época. Entre ellos mencionó la chueca, además de juegos con piedras y palos. También recordó una alimentación basada en los productos disponibles en el entorno y las frutas naturales de la zona.
La historia detrás de "El estero de Huildad"
El libro también pretende recuperar parte de la historia de los pueblos que dieron origen a la cultura chilota. Subiabre explicó que la identidad de Chiloé es producto de la convivencia y fusión entre los pueblos originarios y los españoles.
En ese sentido, llevó consigo a Crónica un pequeño periódico dedicado a reconstruir parte de ese proceso histórico, con fechas y acontecimientos vinculados a la formación de Chile y a la historia de los pueblos originarios. "Los españoles en Chile, antes de que sea Chile, estuvieron ya 300 años antes. Y el término de chilotes y la cultura chilota es la fusión de ambos pueblos: los originarios y los españoles", señaló.
También se refirió al origen del término "chilote" y a la denominación de Chiloé, vinculándola con las voces originarias utilizadas para referirse a la tierra y las gaviotas.
Para Subiabre, recuperar esa historia no es solamente una cuestión personal, sino una manera de transmitirles a las nuevas generaciones el conocimiento sobre sus raíces. "Queremos que los nietos argentinos sepan la realidad, el origen, porque tenemos que saber nuestras raíces, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Eso debemos saber", sostuvo.
Una vida ligada a Comodoro
Desde su llegada en 1952, Subiabre también fue testigo del crecimiento de Comodoro Rivadavia y de las historias de los primeros pobladores vinculados con la comunidad chilena. Según recordó, uno de los primeros sectores poblados fue Chile Chico, que en los tiempos de Francisco Pietrobelli era conocido con esa denominación.
También evocó las dificultades que existían en los primeros años para realizar obras básicas de infraestructura. Recordó, por ejemplo, la construcción de zanjas para las cloacas, que se realizaban manualmente debido a la ausencia de maquinaria. "Acá no había máquinas para hacer las zanjas de las cloacas. Lo hacían y trabajó mi tío ahí, Julio Subiabre", contó.
Incluso recordó que las excavaciones podían alcanzar los cuatro metros de profundidad y que los trabajadores debían retirar la tierra utilizando solamente palas. A esas condiciones se sumaban las dificultades cotidianas de una ciudad que todavía estaba en crecimiento. Subiabre recordó las largas distancias que debían recorrer para conseguir agua y las condiciones climáticas de la época.
A sus 93 años, el proyecto de Subiabre busca dejar por escrito una parte de esa memoria. El objetivo es que "El estero de Huildad" llegue a Comodoro una vez terminado y pueda ser presentado ante una comunidad que, según destaca, todavía conserva una fuerte presencia de descendientes de chilotes.
"Cuando esté, lo vamos a traer acá, a Comodoro, vamos a publicar y traer el libro para presentarlo, porque acá tenemos una gran colonia todavía de descendientes de chilotes", anticipó.