viernes 26 de noviembre de 2021
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Gran demanda de Fonoaudiología en todo el país

jueves 25 de noviembre de 2021
Gran demanda de Fonoaudiología en todo el país

Poder comenzar con un tratamiento fonoaudiológico inicia en la mayoría de los casos con quedar anotado en una lista de espera (se registran esperas de hasta dos años, antes en las grandes ciudades pero últimamente el problema es federal) y quizás tener que ser insistente para poder congeniar un turno que pueda ser compatible con las demás actividades que el paciente tiene. Se trata generalmente de tratamientos largos por eso no es nada sencillo acomodar o conseguir el tan ansiado turno fijo. Quería referirme a dos factores que tendrían relación al enunciado principal. Por un lado preguntarnos que está pasando que cada vez más niños necesitan fonoaudiología (dejaremos esta arista para el próximo artículo) y por otro reconocer que ha habido una baja importante en la cantidad de inscriptos a la carrera. Mala fórmula: la demanda se multiplica y el número de egresados de la carrera de licenciatura en Fonoaudiología viene en descenso.

Recordamos que es una disciplina que pertenece al área de la salud pero tiene un vínculo importante con la educación. Un fonoaudiólogo recibirá consultas por problemas de audición, trastornos en el desarrollo del lenguaje, dificultades en la pronunciación, en la respiración, en la deglución, recibirá disfonías a rehabilitar, casos de tartamudez, entre otros. Como decíamos se observa una gran demanda en los últimos años pero el número de profesionales apenas alcanza a cubrir todas las necesidades. Durante la pandemia, la fonoaudiología también fue muy solicitada antes los casos de intubación orotraqueal con secuelas en la función de tragar pero también en la voz.

Geográficamente la distribución es en forma desigual. Con menor presencia en las provincias del sur y del norte y mayor concentración en provincias como Cordoba, Santa fe, Buenos Aires, Entre Ríos, San luis, Mendoza.

Se cree que el motivo puede ser multifactorial. Lleva una formación académica larga de cinco años más residencia (no obligatoria pero muy necesaria) contra una remuneración que en algunas provincias, no es satisfactoria. Existe también, el crecimiento de otras carreras más ligadas a lo tecnológico que se ven mucho más atractivas en un chico que está finalizando la secundaria. También se la relaciona más con el sexo femenino, no es muy común encontrar ´fonoaudiólogos”, con esto, la mitad de la población aspirante, no estaría contemplada.

Posiblemente encontremos una proporción de 2 varones a 10 mujeres. No tengo ese número pero no se si la brecha no sería aún màs (1 fonoaudiólogo entre 10 o 15 fonoaudiólogas).

Según remarca la lic. Olloquiegui la baja de profesionales fonoaudiólogos no se trata solo de la falta de mano de obra sino también del aumento de la frecuencia de patologías que afectan la comunicación y el lenguaje infantil y de la existencia de un mayor alerta médica a la hora de derivar a los niños a consulta. Hace alrededor de 20 años no era habitual derivar un niño a fonoaudiología o cuando esto pasaba, ya se encontraba entre los 5 años o 6. Actualmente, hay importantes dificultades en el proceso de adquisición del lenguaje (proceso que debe darse de forma natural con una buena estimulación del medio y sin factores biológicos que lo impidieran) y las consultas comienzan apenas pasados los 2 años de edad.

Para los profesionales estar actualizados tampoco es tarea fácil y no resulta económica. Los fonoaudiólogos deben realizar tests cuyas capacitaciones son muy costosas. Y depende de que se trate, ni siquiera estamos hablando de montos en nuestra moneda.

Recientemente, grupos coordinados de Fonoaudiología y ciertos servicios de hospitales muy importantes de nuestro país, han iniciado una campaña para dar difusión a la carrera. Apuntando a aquellos jóvenes que no se han decidido aún pero saben que su perfil coincide con las ciencias humanísticas y que su afán o vocación está claramente enfocada a la rehabilitación. El trabajo en consultorio, en escuelas, con niños, con adultos, con aparatología o sin ella. En todos esas opciones habrá lugar para un fonoaudiólogo.

Me gustaría referirme próximamente a que, como ya mencionamos, no sólo hay pocos aspirantes a la carrera si no que de forma alarmante, los niños requieren en algún momento de su desarrollo de la ayuda de un fonoaudiólogo. No es un dato menor y preocupa notar como las dificultades están en constante ascenso. Biología, tecnología, ausencia de juego, individualismo, ritmo de vida, problemas familiares, alteraciones sensoriales? Hay un gran desafío por delante. La sociedad necesita fonoaudiólogos!

 

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