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¿Que es el trastorno oposicionista desafiante? (ODD o TOD)

viernes 03 de septiembre de 2021
¿Que es el trastorno oposicionista desafiante? (ODD o TOD)

Últimamente, estamos escuchando mucho acerca de este diagnóstico en niños, quizás por eso tendríamos que ver bien de que se trata, ya que la mayoría de los padres deben pensar que su niño en algún momento es negativista, opositor y desafiante, sobre todo los mas pequeños, quienes creen que el mundo gira a su alrededor.

Podemos hablar de un diagnóstico, recién cuando la conducta disrruptiva del niño, crea una brecha importante en la relación con sus padres y con las figuras de autoridad.

Es normal que los niños sean negativistas (que no quieran hacer algo) y desafiantes al menos algunas veces. De hecho, es una señal de” desarrollo saludable”, por decirlo de alguna manera.

Entonces, ¿cuándo un niño tiene el trastorno oposicional desafiante?

En primer lugar, el diagnóstico no se debe dar, por ejemplo, a un niño que acaba de descubrir que su nueva palabra favorita es “no”. Y esto lo aclaro, ya que he recibido a niños de 1 a 3 años diagnosticados con OCC.

Por lo general, el ODD es diagnosticado en niños de primaria y deja de ser diagnosticado en la adolescencia.
Los niños que tienen ODD tienen un patrón bien establecido de problemas de conducta.

Por ejemplo:

Negarse a seguir las reglas

Molestar deliberadamente a los demás

Culpar a otros por los errores

Ser vengativo

Estar enojado e irritable inusualmente

Con frecuencia pierden la calma

Se molestan fácilmente

Discuten con figuras de autoridad


Todos los niños pueden tener estos síntomas de vez en cuando. Lo que distingue el ODD del comportamiento negativista típico es qué tan grave es y por cuánto tiempo se manifiesta. Un niño con ODD tendrá problemas de comportamiento extremo durante al menos seis meses.
El hecho que un niño tenga este diagnóstico, trae aparejado un gran costo en las relaciones familiares, no solamente en el ámbito escolar o social.

La Familia sufre con este trastorno, ya que se les dificulta el manejo de la conducta del niño en la cotidianeidad y les cuesta relacionarse con su hijo.

Las frustraciones cotidianas habituales; instrucciones ignoradas, discusiones, arrebatos explosivos, se acumulan con el tiempo y estas interacciones negativas dañan la relación entre padres e hijos y refuerzan los patrones de comportamiento hostiles.

Para estos niños que padecen este trastorno, hay medicación ( que se utiliza también en otras patologías, eso se lo podrán aclarar los médicos) y terapias que pueden abordarlo, orientar a sus padres y hacer menos dificultosa su relación con el mundo que los rodea.

Lic. Graciela Vlk
MP 0015

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