El telescopio espacial Swift de la NASA caerá a la Tierra tras más de dos décadas de misión
El telescopio espacial Swift de la NASA caerá de forma incontrolada a la Tierra en las próximas semanas. Tras 22 años de misión, la estructura se desintegrará en la atmósfera sin riesgo mayor para la población.
El observatorio espacial completó su última tarea científica el pasado 20 de octubre, volando a menos de 250 kilómetros de altura. A esa altitud, la densidad del aire le impide mantener sus dispositivos fijos sobre un objetivo astronómico específico, marcando el desenlace inevitable de su servicio operativo.
Trayectoria de reentrada y bajo riesgo de impacto
La NASA confirmó que la mayor parte del dispositivo se quemará durante su ingreso a la atmósfera. Aunque algunos fragmentos pesados podrían sobrevivir al roce térmico, los especialistas consideran extremadamente improbable que causen daños materiales o personales. La inclinación orbital limita la zona de caída a una franja que abarca desde el centro de México hasta Sudamérica, extendiéndose sobre vastas zonas del océano.
La desintegración se volvió irreversible tras descartarse una maniobra de rescate con la nave robótica LINK de la empresa Katalyst Space. Ante la imposibilidad técnica de empujar la estructura hacia una órbita más alta, los equipos técnicos preparan el seguimiento final de sus restos.
Dos décadas de valioso legado en el cosmos
Puesto en órbita en noviembre de 2004, el telescopio fue diseñado originalmente para una misión de apenas dos años. Sin embargo, extendió sus operaciones durante dos décadas, logrando registrar más de 2.000 estallidos de rayos gamma y 1.400 supernovas, además de capturar 1,5 millones de imágenes que nutrieron unos 7.000 artículos científicos globales.
"El Swift tenía que detectar y localizar los estallidos de rayos gamma, comunicar su posición a otros observatorios y luego girar sus telescopios para captar el lugar antes de que se apagara su resplandor", explicó en un comunicado oficial el investigador principal de la misión, Bradley Cenko. Su velocidad de reacción permitió captar en 2005 la fusión de dos estrellas de neutrones, consolidando un archivo público de 12 terabytes clave para la astronomía moderna.