Hallan el naufragio más antiguo del mundo frente a las costas de Turquía

Arqueólogos hallan en Turquía el naufragio más antiguo del mundo, datado hace 4.700 años. El barco mercante transportaba ánforas con residuos intactos de la Edad del Bronce. Un hallazgo histórico que revela secretos del comercio antiguo.
jueves 15 de octubre de 2026

Un equipo de arqueólogos halló frente a las costas de la isla de Kekova, en Antalya, Turquía, los restos del naufragio más antiguo del mundo, datado entre 4.400 y 4.700 años de antigüedad, coincidiendo con la construcción de la Gran Pirámide.

La embarcación, que medía aproximadamente 10 metros de largo, operaba como un navío mercante durante la Edad del Bronce Temprana. Aunque la estructura de madera no logró preservarse debido al paso de los milenios, los investigadores localizaron una serie de artefactos dispersos en una pendiente submarina a 30 metros de profundidad. Entre los elementos recuperados destacan tres grandes anclas de piedra y más de 30 vasijas de cerámica, conocidas como ánforas, que aún conservan restos de su cargamento original.

El profesor Hakan Öniz, de la Universidad de Akdeniz y líder de la expedición, describió el sitio como "una cápsula del tiempo en el fondo del mar". Debido a la ausencia de material orgánico para realizar dataciones por radiocarbono, los expertos analizaron la morfología de las ánforas, las cuales presentan un diseño singular con dos asas, una nervadura central y base plana, características que permitieron confirmar su origen histórico al compararlas con piezas halladas en Egipto y Oriente Medio.

El misterio de los residuos antiguos

Tras la recuperación de las piezas, la arqueóloga Karin Sowada, de la Universidad Macquarie, analizó el contenido de las vasijas y se mostró sorprendida al hallar residuos viscosos en su interior. "Miré dentro y casi me desmayo. No podía creer la cantidad de residuos que se veían", confesó la especialista. Actualmente, el equipo científico trabaja para determinar la naturaleza exacta de estas sustancias, que podrían tratarse de aceite de oliva, vino o resinas vegetales.

Este descubrimiento no solo representa un hito para la arqueología submarina, sino que también ofrece información valiosa sobre las rutas comerciales del mundo antiguo. Según los investigadores, el navío habría iniciado su travesía desde la costa oriental del Mediterráneo, transportando mercancías que, tras miles de años, hoy permiten reconstruir la vida cotidiana de las civilizaciones que dominaron la región hace más de cuatro milenios.