Desalinizadoras en Puerto Madryn: CIMA salió en defensa de las inversiones privadas

La Cámara Industrial de Puerto Madryn respaldó la posibilidad de que las empresas produzcan su propia agua para reducir costos y sostener su actividad. Su presidente, Guillermo López, consideró que la incorporación de nuevas tecnologías debe ser alentada y cuestionó cualquier medida que desaliente estas inversiones.
miércoles 14 de octubre de 2026

El abastecimiento de agua volvió a instalarse en el centro de la discusión entre el sector industrial y Servicoop en Puerto Madryn. La posibilidad de que empresas privadas incorporen plantas desalinizadoras para cubrir sus necesidades productivas generó posiciones diferentes sobre cómo administrar un recurso esencial y cuáles deberían ser las condiciones para desarrollar nuevas alternativas de suministro.

En ese escenario, el presidente de la Cámara Industrial de Puerto Madryn (CIMA), Guillermo López, defendió el derecho de las compañías a invertir en infraestructura propia y planteó que la aparición de nuevas fuentes de agua debería representar una oportunidad para la ciudad.

“Creo que hay que festejar que un privado use su dinero e invierta para que haya más fuentes de agua”, expresó el dirigente, al referirse a la controversia que se abrió en torno a estas instalaciones.

El costo de producir en una región con escasez de agua

Para el sector industrial, disponer de agua y energía en condiciones económicamente sostenibles constituye un factor importante a la hora de planificar inversiones y mantener la actividad.

López señaló que las empresas buscan permanentemente alternativas para optimizar sus gastos y consideró que producir parte de los servicios que consumen puede contribuir a ese objetivo.

En el caso de Puerto Madryn, donde la disponibilidad de agua es una preocupación permanente, la incorporación de tecnología para desalinizar agua de mar aparece como una opción para diversificar las fuentes de abastecimiento.

Desde esa perspectiva, el titular de CIMA cuestionó que una compañía pueda enfrentar obstáculos por destinar capital propio a resolver sus necesidades.

“Como Cámara, creo que es algo que deberíamos incentivar: que lo hagan más privados y que más empresas hagan su propia provisión tanto de agua como de energía”, sostuvo.

Su posición apunta a que la búsqueda de mayor autonomía industrial no sea interpretada únicamente desde su posible impacto sobre el esquema actual de servicios, sino también desde la capacidad de incorporar infraestructura y ampliar la oferta disponible.

Servicoop y el desafío de compatibilizar los sistemas

El pronunciamiento de CIMA se produce después de que Servicoop planteara la necesidad de establecer regulaciones para las desalinizadoras privadas.

Detrás de la discusión aparece un interrogante que excede a las empresas interesadas en instalar estas plantas: cómo integrar nuevas formas de abastecimiento con un sistema de servicios públicos que ya funciona en la ciudad.

La posición de López no implica una propuesta concreta de modificación del funcionamiento de la cooperativa. Su cuestionamiento se concentra en la posibilidad de que las industrias deban afrontar consecuencias económicas desfavorables por desarrollar infraestructura propia.

En ese marco, diferenció la discusión sobre los costos del servicio de la decisión empresarial de invertir para disminuirlos.

El debate, sin embargo, todavía deja cuestiones por resolver, entre ellas las condiciones técnicas y regulatorias que deberían cumplir las instalaciones particulares y su relación con la infraestructura existente.

La tecnología como alternativa para ampliar el suministro

López también planteó que los cambios tecnológicos obligan a revisar las formas tradicionales de abastecimiento, especialmente cuando existen alternativas que permiten aprovechar recursos hasta ahora menos utilizados.

“Creo que no se puede ir en contra del progreso tecnológico de ningún tipo”, afirmó.

El dirigente consideró que la incorporación de sistemas propios no necesariamente debe limitarse a proyectos individuales. También mencionó la posibilidad de una planta desalinizadora compartida, financiada por inversores interesados en ampliar la disponibilidad de agua para distintas actividades.

Esa alternativa requeriría acuerdos e inversiones que, por el momento, no fueron detallados.

La discusión deja planteado un desafío para Puerto Madryn: encontrar un marco que permita desarrollar nuevas fuentes de agua sin dejar de considerar el funcionamiento y la sostenibilidad de los servicios existentes.

Por ahora, desde CIMA insisten en que las empresas dispuestas a invertir para asegurar su abastecimiento deberían encontrar incentivos y condiciones claras para hacerlo.

 

Con información de Canal12