Reino Unido lidera boicot internacional contra asentamientos israelíes en Cisjordania

Giro histórico en la política exterior británica: El Reino Unido, junto a España y otros países europeos, impone sanciones comerciales a Israel por la expansión de asentamientos ilegales en Cisjordania. El canciller Ed Miliband denunció la situación como una "limpieza étnica"
martes 08 de septiembre de 2026

El Reino Unido encabeza una coalición internacional que impuso sanciones comerciales contra productos y servicios provenientes de asentamientos israelíes en Cisjordania, marcando un giro histórico en la política exterior británica frente al gobierno de Benjamin Netanyahu.

El canciller británico, Ed Miliband, anunció ante la Cámara de los Comunes un paquete de restricciones que incluye la prohibición de importar bienes de territorios ocupados, sanciones a empresas proveedoras de servicios y el cese de licencias para la exportación de armas. Esta iniciativa, a la que se sumaron Bélgica y España junto a otros países europeos, busca frenar lo que el funcionario calificó como una política de "limpieza étnica" con complicidad estatal.

"El Reino Unido no se va a cruzar de brazos frente a lo que está pasando", enfatizó Miliband, quien reafirmó que la ocupación de Cisjordania es "totalmente ilegal" bajo el derecho internacional. El canciller subrayó que estas acciones son un paso necesario para alcanzar la justicia ante el sufrimiento de la población civil, distanciándose de la agenda pro-israelí mantenida por la administración anterior.

Antecedentes y advertencias

La escalada diplomática tiene su origen en el rechazo al proyecto de asentamiento E1, una medida que líderes de seis naciones europeas calificaron el pasado 20 de agosto como "inaceptable". La comunidad internacional advirtió que la construcción de 1.234 unidades de vivienda en esta zona estratégica fragmentaría la contigüidad territorial de los territorios palestinos, socavando cualquier posibilidad de una solución de dos Estados.

La coalición europea ha sido tajante al advertir a las empresas sobre los riesgos legales y reputacionales de participar en licitaciones en zonas ocupadas. Con esta postura, el Reino Unido y sus aliados buscan elevar el costo político y económico de la expansión israelí, en un contexto marcado por niveles de violencia sin precedentes y una profunda inestabilidad en la región.