Elección de la Reina Nacional de las Comunidades Extranjeras
Las candidatas a Reina de las Colectividades cuentan sus raíces y la amistad que nació
La elección de la Reina Nacional de las Comunidades Extranjeras y Embajadora de la Diversidad Cultural del Chubut no solo representa un desafío para las ocho candidatas que buscan quedarse con la corona. También se convirtió en una experiencia que les permitió reencontrarse con sus raíces, conocer nuevas historias y formar amistades que, aseguran, continuarán más allá de la elección.
En diálogo con Crónica, Rihana García, representante de la Casa de Andalucía; Joaquina Antonio, de la Asociación Portuguesa; y Mía Barrientos, del Centro Asturiano, contaron cómo comenzó su vínculo con las colectividades, qué significa para ellas representar a sus raíces y cómo transitan las últimas semanas antes de la elección.
Las tres comenzaron a participar desde muy pequeñas. Rihana llegó a la colectividad de la mano de su abuelo, quien es inmigrante. “Empecé a los 4 años y él hizo que pueda entrar a la cole. Y nada, por los años me fue gustando y me quedé”, recordó.
En el caso de Joaquina, todo comenzó después de asistir junto a sus padres a una feria de colectividades. Allí quedó fascinada con los Bonecos, el grupo infantil de la Asociación Portuguesa. “Yo vi a los Bonecos bailar, que es el grupo de los más chiquititos de mi asociación, y dije que quería estar con ellos”, contó. Al año siguiente comenzó a participar y, con el tiempo, encontró también un grupo de amigas que la llevó a continuar vinculada.
Mía, en tanto, se acercó a través de una amiga de su mamá. “El primer ensayo me enamoré de la cole, de los bailes”, relató. Comenzó cuando tenía nueve años y, posteriormente, descubrió que también tenía ascendencia asturiana.
Un sueño que nació con las coronas
Para las tres, la posibilidad de convertirse en reina estuvo presente desde la infancia, aunque con el paso de los años ese sueño pareció quedar un poco más lejos.
Rihana recordó que cuando era chica veía a las jóvenes con sus coronas y pensaba: “Ay, yo quiero ser una de ellas”. Sin embargo, mientras crecía, aquella ilusión comenzó a perder fuerza. Todo cambió cuando le propusieron participar. “Cuando me dijeron que podía llegar a ser reina, decía ya, estaba más contenta”, explicó.
Joaquina también miraba a las reinas desde pequeña y soñaba con ocupar algún día ese lugar. Con el tiempo creyó que la posibilidad se alejaba porque eran muchas las jóvenes que podían postularse. “Creía que no iba a poder llegar a ser reina. Pero al final este año se logró”, expresó.
Para Mía, la imagen de las chicas con las bandas, las coronas y los trajes también representaba un sueño de infancia. “Era como un sueño”, resumió. Sin embargo, reconoció que durante la adolescencia ese deseo perdió protagonismo hasta que volvió a aparecer con la posibilidad de participar.
Tres historias, tres raíces
La candidatura también las llevó a profundizar en sus propias historias familiares.
Rihana sabe que sus raíces familiares se encuentran en Almería, mientras que Joaquina tiene ascendencia portuguesa por ambos lados de su familia. Por parte de su mamá, sus antepasados llegaron desde un pueblo llamado Tapéus, cerca de Coímbra, mientras que por el lado paterno provienen de Saubras del Portel, en el Algarve.
Mía, por su parte, lleva en su historia familiar la raíz asturiana. Su tatarabuelo llegó desde Asturias hace muchos años y conserva una particular fotografía de su llegada. “Hay una foto de él cuando recién llegaba que está con un mate”, contó entre risas.
De candidatas a un grupo de amigas
Uno de los aspectos que más destacan las tres es el vínculo que lograron construir entre las ocho candidatas. Lo que comenzó como un grupo de jóvenes que apenas se conocían terminó transformándose en una amistad que trascendió los ensayos.
“Creo que es mejor de lo que imaginaba. No me imaginaba que podíamos hacernos amigas en tan poco tiempo. Ya los primeros dos ensayos andábamos todas juntas”, sostuvo Rihana.
Joaquina coincidió y reconoció que nunca había imaginado todo lo que implicaría ser candidata, desde los ensayos hasta las visitas a medios de comunicación. “Cuando tenía cinco años no era consciente de lo que hacían las chicas que eran reinas”, explicó.
Mía también aseguró que la experiencia superó sus expectativas. Los ensayos, que imaginaba mucho más estrictos, terminaron siendo espacios de risas y encuentros. “El vínculo que tenemos entre todas, más las coordinadoras, es muy lindo”, destacó.
Incluso las primeras jornadas estuvieron marcadas por momentos distendidos, mates y comidas típicas. Con el avance de la elección, el grupo comenzó a tomarse los ensayos con mayor concentración y a prepararse para las horas que deberán pasar durante la noche de la elección.
“Porque si no, no vamos a aguantar esas tres horas ahí paradas”, bromeó Joaquina.

Siete nuevas amigas
La amistad entre las candidatas es, para ellas, uno de los grandes regalos de esta experiencia.
“Estoy feliz porque tengo siete amigas nuevas”, expresó Rihana, quien valoró especialmente poder compartir con otras jóvenes una actividad que todas disfrutan desde pequeñas. “Ahora que estamos reamigas todas, es relindo”, agregó.
Joaquina, que antes solo conocía a personas vinculadas con la colectividad portuguesa, destacó que la elección le permitió ampliar su círculo. “Pude crear un grupo muy lindo de amigas. Y también conocer a más personas, o sea, a sus compañeros con los que van a bailar en la elección. Y nada, se formó un grupo hermoso, la verdad”, señaló.
Mía describió al grupo como un espacio de acompañamiento permanente. “Somos todas amigas, estamos una para la otra”, afirmó. Incluso fuera de los ensayos comenzaron a encontrarse en sus casas para compartir tiempo juntas.
Una amistad que seguirá después de la corona
A pocos días de la elección, las tres coinciden en que el resultado no definirá el vínculo que construyeron.
“A pesar de la que gane, seguro vamos a seguir viéndonos, siendo amigas. En la feria seguro vamos a estar los tres días todas juntas”, aseguró Rihana.
Joaquina, por su parte, se mostró agradecida por haber formado parte del grupo y por contar con amigas a las que puede acudir para pedir consejos o compartir cualquier situación. “Ya se volvieron mis amigas que les cuento cualquier cosa. Y nada, me aconsejan y yo a ellas y es hermoso”, expresó.
Mía puso en palabras el valor del acompañamiento que recibió durante un momento personal difícil. “Hace dos semanas no fue mi mejor semana y ellas estuvieron. Y estuvieron para mí al 100 %”, contó. “No cualquiera al conocerse en tan poco tiempo es tal como están ellas”, agregó.
“Que lo hagan”
Con la experiencia todavía en marcha, las tres también tienen un mensaje para aquellas jóvenes de otras colectividades que sueñan con postularse pero sienten vergüenza, timidez o inseguridad.
Rihana recomendó animarse a dar el paso. “Yo también al principio estaba así como media tímida. Pero después se arma un grupo muy lindo. Se pueden abrir”, sostuvo.
Joaquina coincidió y remarcó que participar puede ser una forma de superar esos miedos. “Es como una muy linda experiencia y además te saca, podés sacarte la timidez si formás un grupo tan lindo como el que nosotras formamos”, explicó. Y fue contundente: “Si tienen la oportunidad de hacerlo, que lo hagan. Porque es una de las mejores experiencias que van a tener”.
Mía también eligió una frase sencilla para resumir su consejo: “Que lo hagan”. Para ella, representar a una colectividad implica mucho más que una corona. “No hay orgullo más grande que representar a tu colectividad, a tus raíces, a tu gente”, afirmó.
Entre ensayos, nervios, risas, raíces familiares y una amistad que se fortaleció en apenas unos meses, las ocho candidatas llegan a la elección con un objetivo compartido: representar de la mejor manera a las comunidades que las acompañaron desde el comienzo. Para Rihana, Joaquina y Mía, independientemente de quién sea elegida, hay algo que ya consiguieron: “Me llevo siete amigas”.