Comodoro Rivadavia
Del Regional a las plazas: juntaron juguetes y la colecta superó las expectativas
El Día de las Infancias en Comodoro Rivadavia tuvo una jornada teñida de empatía, esfuerzo colectivo y profundas emociones. Tras una semana intensa de trabajo dedicado a limpiar, coser, reparar y reacondicionar cada juguete recibido, el domingo último se concretó una masiva entrega de regalos que alcanzó no solo a los sectores más delicados del Hospital Regional, sino también a plazas del sector sur de la ciudad.
"La idea de la colecta surgió una noche, hablando con mi hermana. Sabemos lo difícil que está todo hoy, porque también somos mamás y sabemos lo que significa querer darles todo a nuestros hijos y, muchas veces, no poder. Así nació esta colecta de juguetes. No con la intención de cambiar una realidad, porque sabemos que un juguete no soluciona los problemas ni hace desaparecer las dificultades, pero sí con el deseo de regalarle a cada nene un momento de alegría, una sonrisa y un poquito de amor", explicó Evelyn a Crónica.
La iniciativa, impulsada por las voluntarias locales comenzó con un recorrido cauteloso y respetuoso dentro del nosocomio. Las entregas se realizaron en las salas de internación general, Oncología, Neonatología y Terapia Intensiva. Con el objetivo prioritario de resguardar la intimidad y privacidad de los pequeños y sus familias en un contexto sensible, las organizadoras optaron por no registrar imágenes del interior del establecimiento, priorizando el contacto humano y la contención.

"Juntamos alrededor de 150 juguetes o más. La escuela Juan XXIII hizo una importante donación de juguetes que donaron sus estudiantes, e
hicimos entrega de los juguetes en maternidad, internación pediátrica, oncología y en guardia igual. Como sobraron hicimos entrega en la costa, en la plaza del Quirno Costa y también en la plaza del San Cayetano", aseguró Evelyn.
Sorpresas que llegaron a las plazas del barrio
La respuesta comunitaria fue de tal magnitud que la cantidad de donaciones superó la capacidad de distribución planificada inicialmente en el hospital. Ante el excedente de juguetes en perfecto estado, el equipo decidió extender la acción solidaria hacia la vía pública: de regreso, recorrieron y repartieron los presentes restantes entre las infancias que se encontraban jugando en las plazas de los barrios Quirno Costa y San Cayetano.
El despliegue logístico requirió un respaldo familiar e institucional clave. La mamá de las que recolectaron los juguetes asumió las tareas de lavado, costura y acondicionamiento de peluches y piezas textiles.
Darío Sánchez colaboró en la recolección, prueba técnica de juguetes a pila o cuerda, acondicionamiento de empaques y traslados continuos durante la jornada.
Y a su vez la comunidad educativa de la Escuela Juan XXIII (Fundación Obra del Padre Juan Corti) realizó un importante aporte de suministros.
Esta cruzada comunitaria revalidó el valor de la empatía cotidiana y el trabajo en equipo, demostrando el impacto concreto que logra la organización vecinal cuando se une por el bienestar de los más chicos.
"Nuestra idea es seguir con las donaciones. Ahora queremos juntar donaciones para llevar a neonatología o para lo que necesite el hospital", concluyó Evelyn sastifecha por la tarea realizada.