Terremoto en Colombia: casi 300 muertos y 320 desaparecidos a cinco días de la tragedia
El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto ya dejó 294 personas muertas, 3.935 heridas y otras 320 desaparecidas, mientras los equipos de emergencia mantienen los operativos de búsqueda entre los escombros.
A cinco días de la catástrofe, el panorama continúa siendo crítico en las zonas más afectadas. Los rescatistas trabajan contrarreloj para localizar a quienes todavía permanecen desaparecidos, aunque las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen a medida que pasan las horas.
Según el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), más de 115.000 personas de 448 municipios resultaron afectadas por el movimiento telúrico.

Más de 14.000 viviendas quedaron destruidas
El terremoto tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y golpeó con especial intensidad distintas localidades del oeste colombiano. Cali y Pereira se encuentran entre las ciudades que sufrieron las consecuencias más graves.
La magnitud de los daños materiales refleja el alcance de la emergencia: unas 14.493 viviendas quedaron completamente destruidas y otras 81.506 registraron diferentes niveles de afectación.
También resultó dañada infraestructura fundamental para las comunidades. Los reportes oficiales contabilizan afectaciones en 241 centros de salud, más de 2.600 establecimientos educativos, cerca de 300 rutas y cinco aeropuertos.
Los destrozos dificultan tanto la llegada de ayuda humanitaria como el desplazamiento de los equipos encargados de las tareas de búsqueda, asistencia y recuperación.
Una carrera contrarreloj para encontrar sobrevivientes
Los grupos de rescate continúan removiendo toneladas de cemento y estructuras colapsadas en busca de las 320 personas que todavía no fueron localizadas.
Sin embargo, después de cinco días, algunas operaciones comenzaron a pasar progresivamente de la búsqueda de sobrevivientes a la recuperación de cuerpos y remoción de escombros.
Uno de los puntos más críticos continúa siendo Cali, donde se produjo la mayor cantidad de víctimas fatales. Los operativos permanecen activos en diferentes sectores de la ciudad y, según los últimos reportes, quedaría al menos un lugar donde existen indicios de que podría haber personas con vida debajo de una estructura derrumbada.
Mientras avanzan las tareas, miles de damnificados necesitan alimentos, agua, atención sanitaria y alojamiento después de perder sus viviendas o tener que abandonar construcciones consideradas inseguras.
Con 294 muertos confirmados y cientos de desaparecidos, Colombia enfrenta ahora una doble urgencia: continuar la búsqueda mientras todavía exista alguna posibilidad de hallar sobrevivientes y comenzar una reconstrucción de gran escala en las regiones devastadas por el terremoto.