Según el informe, esta dinámica provocó que muchos hogares dejaran de cubrir nuevamente las necesidades básicas, especialmente las vinculadas a la alimentación.
Más informalidad y una economía que perdió impulso
La UCA también advirtió un deterioro del mercado laboral. Aunque el desempleo permaneció relativamente estable, la informalidad laboral subió al 44,2% de los ocupados y la subocupación aumentó 1,1 puntos porcentuales, reduciendo la capacidad del empleo para contener la pobreza.
A eso se sumó una desaceleración de la actividad económica. El Producto Bruto Interno (PBI) pasó de crecer 5,8% interanual en el primer trimestre de 2025 a 2,3% en igual período de este año, con caídas en sectores intensivos en empleo como la industria manufacturera y la administración pública.
El peso de las tarifas y las transferencias
Entre los factores que explican el cambio de tendencia, el ODSA destacó además la pérdida de poder adquisitivo de jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales, que se actualizan con rezago respecto de la inflación.
Al mismo tiempo, la recomposición de tarifas de energía, transporte y alquileres avanzó por encima del nivel general de precios y de los aumentos salariales, incrementando la presión sobre los ingresos de los hogares más vulnerables.
Las regiones con mayores niveles de pobreza
El informe mostró fuertes diferencias entre aglomerados urbanos. Concordia encabezó el ranking de pobreza con 52,5%, seguida por Gran Resistencia (49,7%), Posadas (42,6%), Gran Santa Fe (39,7%) y Corrientes (38,4%).
En indigencia, el primer lugar correspondió a Gran Resistencia, con 24,3%, seguido por Concordia (11,2%), Posadas (10,7%), Gran Santa Fe (10,4%) y Corrientes (9,1%).
De acuerdo con la UCA, entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026 alrededor de 1,8 millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza, al comparar períodos sin el efecto estacional del aguinaldo.
Para el Observatorio, una reducción sostenida de la pobreza dependerá de que el crecimiento económico logre traducirse en empleos formales, productivos y mejor remunerados, un escenario que, por el momento, no aparece con claridad en el corto plazo.