Martín Levicoy: de jugar con cámaras de cartón a la élite del fotoperiodismo argentino

El fotoperiodista comodorense reflexiona sobre su trayectoria, los recuerdos de sus primeros juegos con rollos de cocina, el valor de representar a la Patagonia y el rol ético de la fotografía documental frente al avance de la Inteligencia Artificial.
sábado 25 de julio de 2026

Mucho antes de que su nombre figurara entre los profesionales más destacados del país, la curiosidad de Martín Levicoy por recortar la realidad ya estaba presente. De chico, sin una cámara al alcance de la mano, jugaba a armarlas con lo que encontraba en casa. "Haciendo revisión, no tuve cámara formal de chico, pero sabés a qué jugaba: con los rollitos de cocina y con cajitas armaba cámaras. Las recortaba y me ponía a mirar. Fue mi primer juego de recortar la realidad, de lo que se trata la fotografía. Años después, mi primer trabajo formal gané mil pesos y así como los agarré, fui y me compré mi primera cámara, una Pentax Z10. Quedé seco todo el mes, pero me la compré", cuenta con una sonrisa el fotografo comodorense de 47 años en la redacción de Crónica.

Ese instinto lo acompañó durante su formación en la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, donde el interés por la imagen se convirtió en profesión. Analizaba las coberturas de los grandes medios en medio de la protesta social en la calle, buscando entender los ángulos, el lugar del fotógrafo y cómo marcar una diferencia. La práctica constante y el ojo crítico lo llevaron a integrarse a la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA), abriéndose paso en la élite del fotoperiodismo nacional.

De los vidrios en el aire a representar a la región por tercera vez

Ingresar a ARGRA no fue un camino sencillo, pero su esfuerzo rindió frutos rápidamente. Su primera selección para la Muestra Anual llegó con una imagen impactante de los incidentes en el Concejo Deliberante en diciembre de 2021, una toma en el momento justo que comparó de manera intuitiva con históricas fotos de prensa.

"La primera vez que me notifican, para mí ya llegar a ARGRA era un premio, estar entre la élite no es fácil. Tenía un recuerdo muy fresco de esa foto del Concejo en 2021, con el vidrio flotando en el aire, los stickers pegados de 'tire y empuje' y la policía abajo peleando con la manifestante. Le tenía fe porque era el momento justo. Entré a ARGRA en 2021 y al toque pegué la primera muestra en 2022. Fue muy loco. Cuando me llegó la notificación iba manejando con mis chicos; no entendían nada porque eran chiquitos, pero íbamos todos tocando bocina. Era un triunfo".

La fotografía que presentó el fotoperiodista comodorense en la Muestra Anual del 2024 fue sacada en el Concejo Deliberante de Comodoro. (Foto: Martín Levicoy)

Hoy, seleccionado por tercera vez para la 37° Muestra Anual (tras sus participaciones por las coberturas de 2021 y 2023), Levicoy consolida su lugar como un referente de Chubut y la Patagonia en el mapa fotoperiodístico argentino, habiendo enviado en esta oportunidad registros que van desde coberturas del temporal de viento y la búsqueda en Rocas Coloradas, hasta incendios para la agencia AFP, represión en Puerto Madryn y su reciente labor para la agencia turca Anadolu.

"Es un orgullo ser el único fotoperiodista de Chubut. Es como cuando jugás al fútbol y vas a jugar con los de otro barrio para medirte. La primera vez decís '¿habrá sido de suerte?'. La segunda te volvés a probar y a la tercera confirmás que estás en un camino. Esto te demuestra que lo tuyo vale la pena".

El fotoperiodismo como última barrera ante la Inteligencia Artificial

En un contexto tecnológico donde la creación y manipulación de imágenes digitales está al alcance de un clic, Martín Levicoy reflexiona sobre el papel fundamental que cumple la fotografía de prensa en la construcción de la verdad.

"Es una realidad, uno no la puede borrar y tiene que adaptarse. Por un lado, tengo la lectura de que el fotoperiodismo y el nombre del fotoperiodista abajo en el pie de cada foto es como una garantía de que esa imagen fue real. La IA ha avanzado tanto que te hace fotos hiperrealistas y ponés en duda si es verdad o no".

Para Levicoy, el compromiso deontológico y el apego a las reglas de las agencias internacionales marcan la frontera entre la ilustración digital y la información rigurosa. "En ese criterio tan plástico de la imagen, el fotoperiodismo termina siendo como la última barrera de veracidad informativa cuando estás mirando una noticia. Sabés que la foto no fue trucada, porque hay condicionamientos éticos. No podés borrar un personaje para que quede mejor ni alterar la escena. A mí con agencias como Agence France-Presse me han pedido los archivos originales para verificar que no hubiera trucos. La confianza se gana así. En una manifestación, cuando se activa ese 'umbrales de excitabilidad' del cerebro, estás hiperatento a lo impredecible para capturar la realidad tal cual sucede".