Bélgica impugnará el cruce de octavos de final ante Estados Unidos por el caso Balogun
Balogun, quien es el máximo goleador de su seleccionado en el torneo con tres tantos, fue expulsado el pasado miércoles en el cruce de dieciseisavos de final frente a Bosnia y Herzegovina tras protagonizar un pisotón contra un rival. Pese a que la tarjeta roja conllevaba una sanción automática mínima de una fecha, el organismo internacional resolvió el domingo suspender la ejecución de la medida amparándose en el Artículo 27 de su Código Disciplinario. Dicha normativa permite aplicar un régimen condicional, por lo que el castigo solo se hará efectivo si el futbolista comete una infracción similar en los próximos doce meses.
La medida generó un fuerte rechazo en el ámbito deportivo internacional. El lunes, la FIFA difundió un extenso comunicado donde defendió su potestad discrecional para revisar sanciones, argumentando que se evaluaron las circunstancias particulares del incidente y las pruebas disponibles, aunque el documento no detalló los motivos de fondo de la resolución.
Por su parte, la UEFA emitió una declaración institucional de fuerte tono en la que calificó el fallo como "sin precedentes, incomprensible e injustificable", advirtiendo que la suspensión por tarjeta roja no es opcional y que la decisión pone en riesgo la integridad y credibilidad del juego.
La controversia sumó además un fuerte componente político. Medios de comunicación estadounidenses consignaron que funcionarios gubernamentales intervinieron ante las autoridades del fútbol, y el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó públicamente haber mantenido una comunicación telefónica con el titular de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la reconsideración de la expulsión. Ante esto, la federación de Bélgica ratificó su postura de jugar bajo protesta si el delantero es incluido en la alineación titular.