Flybondi en crisis: cancelaciones masivas y operación mínima en Argentina
La situación de Flybondi se agravó en los últimos días con una seguidilla de cancelaciones y una operación reducida a su mínima expresión. La empresa llegó a suspender la totalidad de sus vuelos durante jornadas consecutivas esta útlima semana, dejando a miles de pasajeros sin poder viajar y profundizando la incertidumbre sobre su continuidad operativa.
Actualmente, la compañía trabaja con una flota muy acotada, con apenas unos pocos aviones en condiciones de vuelo, mientras el resto permanece fuera de servicio por mantenimiento, problemas técnicos o demoras vinculadas a contratos de leasing y proveedores.
El escenario se da en un contexto donde la empresa ya venía acumulando reprogramaciones y cancelaciones frecuentes, lo que deterioró la confianza de los usuarios y del mercado.

Caída en la operación y pérdida de mercado
Según datos del sector, la aerolínea llegó a registrar en los últimos meses niveles críticos de desempeño: casi la mitad de sus vuelos cancelados en determinados períodos y una puntualidad que cayó a niveles mínimos.
En paralelo, su participación en el mercado doméstico descendió a su piso histórico desde el inicio de sus operaciones, con una reducción significativa en la cantidad de pasajeros transportados.
Mientras tanto, Aerolíneas Argentinas consolidó su liderazgo en cabotaje, y JetSMART avanzó en el segmento low cost, ocupando rutas y frecuencias que antes operaba la compañía en crisis.
Miles de pasajeros afectados y cancelaciones en cadena
La crisis de Flybondi ya dejó un saldo concreto: entre junio de 2025 y mayo de 2026 acumuló alrededor de 2.500 cancelaciones, lo que afectó a más de 350.000 pasajeros en todo el país.
El problema se agravó cuando la empresa llegó a suspender la totalidad de sus vuelos durante dos jornadas consecutivas, generando una ola de reprogramaciones y dejando a miles de usuarios sin poder viajar, incluso en la previa de la temporada alta de invierno.
El impacto no se limita a la operación diaria: la compañía viene perdiendo terreno en aeropuertos clave y reduciendo su presencia en el sistema aerocomercial argentino.
Flota reducida y operación al límite
Uno de los puntos críticos del conflicto es la disponibilidad de aeronaves. Aunque la empresa llegó a declarar una flota de entre 12 y 15 aviones, en la práctica actualmente solo entre uno y tres equipos estarían operativos.
El resto permanece fuera de servicio por mantenimiento, revisiones técnicas o problemas vinculados a contratos de leasing y obligaciones de pago con proveedores.
Esa reducción explica la fuerte caída en la capacidad operativa y la imposibilidad de sostener la programación habitual de vuelos.
Problemas financieros y judiciales
La situación operativa se combina con un frente económico cada vez más complicado. La empresa enfrenta reclamos de proveedores, deudas acumuladas y presentaciones judiciales por servicios impagos.
Entre los casos más relevantes se mencionan pedidos de cobro millonarios vinculados a alojamiento de pasajeros y servicios de traslado, además de denuncias laborales por indemnizaciones y retrasos salariales.
En paralelo, la compañía redujo su planta de trabajadores mediante retiros voluntarios y acuerdos de reestructuración interna, en un intento por contener el gasto operativo.
Intervención estatal y seguimiento del mercado
El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Transporte y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), sigue de cerca la situación de la aerolínea en medio de reclamos de pasajeros por vuelos vendidos que luego no se concretan.
El deterioro operativo también generó movimientos en el mercado aerocomercial, donde las empresas competidoras analizan una posible redistribución de rutas y pasajeros ante un eventual repliegue de la compañía.