La NASA detecta indicios de antiguos reservorios de agua cálida en Marte
El vehículo espacial Curiosity de la NASA completó un análisis de 20 perforaciones en distintos estratos del suelo marciano. Los resultados indican la presencia de antiguos reservorios de agua cálida que persistieron en el tiempo.
El estudio de las muestras obtenidas en un cráter demuestra que Marte mantuvo fluidos a temperaturas elevadas en sus capas profundas. Este fenómeno ocurrió incluso durante los periodos en los que el clima de la superficie comenzaba a enfriarse de manera progresiva.
Los datos recolectados por el rover amplían el margen temporal en el cual pudieron existir condiciones de habitabilidad bajo la roca enterrada. La investigación se centró en la diferencia mineralógica entre los diversos niveles del terreno analizado.
Análisis de minerales en el subsuelo
En las zonas de mayor altitud, los cristalitos de hematita presentaron un tamaño inferior a los 10 nanómetros. Por el contrario, en las capas inferiores, estos minerales alcanzaron dimensiones de hasta 65 nanómetros.
Esta variación en el tamaño de los cristales funciona como un indicador térmico. Según los especialistas, la presencia de agua cálida de forma persistente permitió el crecimiento de los minerales a través de un proceso físico-químico de maduración.

Impacto en la habitabilidad planetaria
La presencia de hematita y goethita en las muestras superiores, frente a la ausencia de goethita en las inferiores, sugiere una transformación mineral por calor. Este contexto favoreció un ambiente de pH neutro o ligeramente alcalino en las profundidades.
Las condiciones cálidas y húmedas en las rocas enterradas sugieren que el subsuelo marciano pudo sostener entornos habitables por más tiempo del estimado. Esta conclusión se basa directamente en el material procesado por el brazo robótico del vehículo.
Tecnología de precisión en el espacio
El instrumento CheMin utilizó difracción de rayos X para medir las dimensiones de los cristales con alta fidelidad. Esta capacidad técnica permite obtener información detallada que no es posible captar mediante la observación de satélites desde la órbita.
La misión es dirigida por la Dirección de Misiones Científicas de la NASA y cuenta con un equipo de especialistas en mineralogía y astrobiología. El trabajo conjunto permite reconstruir la historia hídrica del planeta vecino mediante evidencia física concreta.