La NASA extiende la vida útil de la Voyager 2 con una maniobra técnica

Gracias a una compleja maniobra técnica, la NASA ha logrado un hito con la sonda Voyager 2, que mantendrá sus instrumentos activos por más tiempo, permitiendo seguir descubriendo los secretos del espacio interestelar
viernes 07 de agosto de 2026
La Voyager 2 es una pieza fundamental para la investigación, ya que sus instrumentos analizan partículas, campos magnéticos y ondas en el espacio interestelar.
La Voyager 2 es una pieza fundamental para la investigación, ya que sus instrumentos analizan partículas, campos magnéticos y ondas en el espacio interestelar.

La NASA logró extender la operatividad de la sonda Voyager 2 mediante una maniobra técnica que evitó el apagado de instrumentos científicos, permitiendo que la nave continúe enviando datos desde el borde del sistema solar por al menos un año más.

La intervención, ejecutada por ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL), consistió en una estrategia denominada "Big Bang". Este procedimiento permitió liberar energía suficiente al sustituir dispositivos de alto consumo por alternativas más eficientes.

"El esfuerzo permitió liberar suficiente energía como para evitar que tuviéramos que apagar más instrumentos científicos", explicó la agencia espacial en su blog oficial, destacando que la sonda, que se encuentra a más de 20.000 millones de kilómetros de la Tierra, pierde cerca de 4 vatios de potencia anualmente debido al desgaste de sus generadores de plutonio.

La Voyager 2 depende de generadores que producen electricidad mediante la desintegración del plutonio 

 

Ciencia en el límite del sistema solar

La Voyager 2 es una pieza fundamental para la investigación, ya que sus instrumentos analizan partículas, campos magnéticos y ondas en el espacio interestelar.

Según la NASA, la información recolectada es "única y no puede ser reemplazada por otros instrumentos actualmente en funcionamiento". Este éxito técnico no solo garantiza la continuidad de la misión, sino que también sirve como modelo para aplicar la misma estrategia en la Voyager 1, la nave gemela que se encuentra aún más alejada de nuestro planeta.

Desafíos técnicos a casi medio siglo

Mantener la nave operativa implica un equilibrio constante entre el consumo energético y la estabilidad térmica, un reto mayúsculo considerando que cada comando enviado desde la Tierra tarda más de 18 horas en llegar.

"Tras casi medio siglo desde su lanzamiento, los márgenes de energía de las naves espaciales se han reducido drásticamente", advirtió la NASA. A pesar de las dificultades, el equipo del JPL continúa trabajando para maximizar la vida útil de los sistemas científicos, reafirmando el compromiso de la agencia por explorar lo desconocido y prolongar la oportunidad de comprender el universo.