El consumo de carne sigue cayendo a mínimos históricos mientras aumentan las exportaciones
El informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) atribuyó este retroceso a la pérdida del poder adquisitivo de las familias. A pesar de que los precios de los cortes vacunos mostraron una leve baja mensual del 0,7% en mayo, el costo de vida sigue siendo una barrera insalvable para los consumidores locales, quienes han reducido su demanda de manera sostenida.
En el mercado minorista, el kilo de asado se ubicó en un promedio de $17.237,3, tras una baja del 1,6%. Otros cortes como el cuadril, la nalga y la carne picada también registraron descensos leves, mientras que las hamburguesas congeladas fueron la excepción al aumentar un 2,5% mensual, alcanzando los $7.759,4 por caja.
La producción nacional acumuló una contracción del 7,3% en lo que va de 2026, afectada por una menor oferta de hacienda tras años de liquidación de vientres y condiciones climáticas adversas. Mientras el mercado interno se contrae, las exportaciones crecen impulsadas principalmente por la demanda de Estados Unidos, que se ha consolidado como un socio estratégico tras el nuevo acuerdo comercial, compensando parcialmente la fuerte caída en las ventas hacia China.
La retracción del mercado interno, que representa unas 106.710 toneladas menos que en 2025, responde a la pérdida de poder adquisitivo de las familias y al aumento sostenido de precios. Aunque en mayo se registró una leve baja del 0,7% en el valor promedio de los cortes, el costo de la carne sigue siendo elevado para el estándar local. El asado, corte emblemático en las mesas, promedió los $17.237 por kilogramo, mientras que la carne picada común se ubicó en $10.402.
Crisis en la producción y faena
La escasez de oferta es un factor determinante en este escenario. La producción nacional cayó un 7,3% en los primeros cinco meses del año, alcanzando 1,168 millones de toneladas. Según datos de CICCRA, la faena acumuló 4,94 millones de cabezas, marcando el nivel más bajo de la última década. Este fenómeno es consecuencia directa de años de condiciones climáticas adversas, como sequías e inundaciones, que han limitado la disponibilidad de hacienda en los campos argentinos.
El giro hacia el mercado estadounidense
Mientras el consumo local se desploma, las exportaciones totales crecieron un 5,1%. El acuerdo comercial que amplió el cupo libre de aranceles a Estados Unidos a 100.000 toneladas anuales ha sido el principal motor del sector. Durante abril, las ventas hacia ese destino se triplicaron respecto al año anterior, representando casi el 30% de los embarques totales. Esta estrategia permitió a los frigoríficos compensar la fuerte desaceleración en las compras de China, que, a pesar de seguir siendo el principal comprador en términos de facturación, redujo sus importaciones un 32% interanual.
Perspectivas para el sector ganadero
El sector atraviesa una transformación profunda donde la rentabilidad se desplaza hacia los mercados externos. La dependencia de China y Estados Unidos, que concentran cerca del 65% de los ingresos, expone a la industria a las fluctuaciones de la demanda global.
Con una faena en mínimos históricos y un mercado interno que prioriza alternativas más económicas, el 2026 se consolida como un año de reconfiguración para la ganadería nacional.