Buscan repatriar a la Argentina una especie de ave que se extinguió del país hace décadas

Se trata del maracaná lomo rojo. Para los especialistas en biodiversidad, lograr el retorno de este ejemplar al ecosistema local posee una carga simbólica inmensa, caracterizándola como una acción “casi comparable a cantar el Himno Nacional o celebrar un gol de la Selección argentina”.
domingo 31 de mayo de 2026

El maracaná lomo rojo dejó de registrar presencia en el mapa de la fauna argentina hace varias décadas. En la actualidad, diversas organizaciones científicas y ambientales articulan esfuerzos para concretar su reinserción en las geografías del norte del país, un proyecto que trasciende el plano meramente biológico para transformarse en un emblema de restauración ecológica.

El coordinador de la organización Aves Argentinas, Andrés Bosso, expuso en un documento técnico el profundo impacto de la iniciativa: “Como escribió el poeta John Donne, ‘la muerte de un hombre me disminuye, porque formo parte de la humanidad’. Lo mismo sucede cuando una especie se extingue: una parte del universo se pierde con ella”.

Bajo esta mirada, el eventual retorno de la especie se posiciona como una bandera de la conservación aplicada, entendida no como una abstracción teórica sino como un esquema de trabajo territorial sostenido en el tiempo. “Trabajar para traerla nuevamente a la Argentina nos genera un enorme desafío, un compromiso mayor y un orgullo infinito”, resumió el especialista respecto de esta ave, cuya trayectoria y programa de rescate protagonizarán un próximo ciclo de proyecciones cinematográficas y conferencias científicas en la Ciudad de Buenos Aires.

La Reserva El Puente Verde: un nodo clave en la selva misionera

El epicentro geográfico diseñado para apuntalar los esquemas de preservación y conectividad biológica se localiza en la provincia de Misiones. Respecto de este despliegue, Bosso puntualizó que “la Reserva El Puente Verde de Aves Argentinas es un claro ejemplo de cómo podemos generar acciones territoriales que muevan la aguja en los frentes clave para potenciar la conservación de la biodiversidad”.

El santuario ecológico se halla emplazado en la Península de Andresito, a una distancia aproximada de 70 kilómetros del Parque Nacional Iguazú. El predio abarca un total de 183 hectáreas de selva nativa en óptimo estado de conservación, caracterizadas por la presencia de ejemplares arbóreos de gran porte como palos rosas y palmitos. Los relevamientos de campo ejecutados en el área certifican la coexistencia de 240 especies de aves y 28 variedades de mamíferos, documentándose rastros y avistajes de aguará popé, corzuela colorada e incluso yaguareté.

Alianzas profesionales para resguardar el Bosque Atlántico

La ubicación estratégica de la reserva la convierte en una pieza fundamental para los corredores de biodiversidad del Bosque Atlántico, un ecosistema marcadamente fragmentado por el avance de las fronteras productivas y urbanas en las últimas décadas.

“Nuestro trabajo apunta justamente a tender un puente entre esos grandes bloques de selva para que la biodiversidad continúe conectándose”, detalló el referente de Aves Argentinas respecto del diseño del proyecto. Los profesionales de la entidad recalcaron que la articulación entre diferentes actores del sector público y privado resulta indispensable para potenciar el alcance de las medidas ambientales. “Los proyectos serios, profesionales, compartidos y generosos multiplican enormemente las buenas intenciones. No tenemos un minuto que perder si queremos salvar el Bosque Atlántico, o al menos tener la tranquilidad de haber hecho todo lo posible por intentarlo”, concluyó.

 
 
 
 
 
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