El arte de "sufrir sanamente": El Grupo Resurrección inicia su ciclo 2026 en Comodoro

Este sábado 18 de abril, el grupo de mutua ayuda para personas en duelo reinicia sus encuentros. Una historia de resiliencia que nació del dolor más profundo y que hoy se ofrece como un servicio voluntario y gratuito para toda la comunidad.
miércoles 15 de abril de 2026

En el mundo del duelo no existen los "dolorómetros". No importa si se perdió a un hijo, a un padre o a un amigo; para quien lo vive, ese es el dolor más grande del mundo. Bajo esta premisa de empatía absoluta, el Grupo Resurrección de Comodoro Rivadavia invita al primer encuentro del año este sábado 18.

El grupo, coordinado actualmente por Sandra Amado, Delia Diego y Horacio Moyano, tiene una historia marcada por la superación. Aunque hubo un primer intento de la mano del Padre Mateo Bautista y el Padre Marcelo Nieva, el grupo actual se consolidó tras una tragedia personal que Sandra transformó en servicio.

De la tragedia al servicio

Sandra Amado relata con entereza el motor de este espacio: "En el año 98 se me mueren dos hijos: Federico, de 17 años, y ese mismo año Eugenio, de 10. No había grupo en ese entonces". Acompañados por el Padre Marcelo Nieva, Sandra y su marido iniciaron un proceso de formación que culminó en 2003, cuando se sintieron fortalecidos para coordinar y abrir el espacio a la comunidad.

"Somos voluntarios, donantes de alma. No hay fines de lucro; es un servicio de la Iglesia Católica pero abierto a todas las confesiones y personas", explican los coordinadores.

Un camino de 16 encuentros

La modalidad de trabajo consiste en un ciclo de aproximadamente 16 a 18 encuentros semanales. El proceso es estructurado y profundo:

Las primeras 7 etapas: Se centran en las emociones más crudas: la tristeza, el "porqué", la culpa, la bronca y el enojo.

Se busca que los encuentros sean fluidos para evitar que las pausas interrumpan el proceso de sanación, entendiendo que en la actualidad la gente busca alivio de forma más inmediata.

Horacio Moyano, quien llegó al grupo tras leer una nota en el diario Crónica y hoy es coordinador, destaca la importancia de la identidad compartida: "Nosotros tenemos un idioma único. Lo único que nos diferencia de los que llegan es el tiempo que pasó, pero sentimos lo mismo".

El grupo ofrece algo que a veces la familia no puede dar por el deseo de "ser fuertes": un lugar para llorar y desahogarse sin juicios. Según Horacio, el duelo afecta todas las dimensiones, incluso la cognitiva, recordando cómo en sus inicios le costaba retener lo que leía debido a la dispersión propia del dolor.

¿Cuándo se sana un duelo?

Para el Grupo Resurrección, el duelo no se mide en tiempo exacto, pero hay señales de luz. Se considera que el proceso va por buen camino cuando se puede hablar del ser querido sin que el llanto bloquee la charla, recordándolo desde el amor y no solo desde el sufrimiento.

"Si sanas tu duelo, sos una mejor persona. El sufrimiento ajeno ya no te es indiferente", afirma Sandra.

Invitación al primer encuentro

El primer paso es el más difícil: el valor de venir. El grupo invita a todos aquellos que estén atravesando una pérdida —ya sea reciente o de hace años— a acercarse este sábado 18.

"Los duelos son personales e intransferibles, no hay atajos. Hay que sufrirlos, llorarlos y sanarlos", concluyen los coordinadores, quienes se definen no como sanadores, sino como acompañantes que ayudan a otros a ayudarse a sí mismos.