Comodoro Rivadavia
Tras la muerte de Ángel, su familia exige la detención de la madre y su pareja
La muerte de Ángel, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, generó una profunda conmoción y un fuerte reclamo de justicia. En medio del dolor, Lorena Andrade —la mujer que lo crió y a quien el pequeño llamaba mamá— cuestionó duramente el accionar de la Justicia y de los organismos que debían protegerlo.
Andrade expresó su indignación porque, según afirma, las personas que considera responsables de lo ocurrido aún no fueron detenidas.
“Quiero que alguien me explique por qué no están detenidos. Ángel murió en su casa y se lo habían entregado a su madre con la excusa de que iba a tener cuidados. ¿A qué le llamamos cuidado?”, cuestionó.

Según relató, durante meses la familia había advertido situaciones que, a su entender, demostraban que el pequeño no estaba bien. Incluso aseguró que existían denuncias previas y que habían presentado videos donde —según sostiene— se veía el miedo del niño.
“Ese nene tenía miedo. No quería ir con la mamá. Algo estaba pasando y nadie frenó a ver qué quería él”, sostuvo.
Andrade explicó que Ángel había quedado bajo el cuidado de su madre biológica por una decisión judicial y que la familia esperaba una audiencia fijada para el 21 de abril para resolver definitivamente la situación de los cuidados.
“Nosotros esperamos que se terminara la medida que nos impedía verlo. Teníamos audiencia ahora, pero ellos se adelantaron y lo mataron”, expresó con dolor.
La mujer también apuntó contra organismos y profesionales que intervinieron en el caso. Aseguró que presentaron denuncias penales contra distintas personas que participaron en el proceso. “Hay denuncia penal contra todos: contra ellos, contra psicólogos, contra quienes tenían que cuidar a Ángel”, afirmó.
En su relato, Andrade también mencionó situaciones que habrían ocurrido en el jardín de infantes al que asistía el niño. Según indicó, algunos docentes habrían advertido señales preocupantes, mientras que otras instituciones no habrían informado lo que sucedía.
“Cuando todo se hizo público, muchos dijeron que el nene iba golpeado o que contaba que le pegaban. ¿Por qué nadie lo frenó antes?”, planteó.
La mujer recordó a Ángel como un niño cariñoso, expresivo y muy querido dentro de la familia. “Era un nene alegre, respetuoso. Era muy expresivo. Para nosotros era todo”, dijo.
También contó que el pequeño compartía su vida cotidiana con sus hermanas y con toda la familia, quienes hoy atraviesan un profundo dolor. “No nos destrozaron solo a nosotros. Hay toda una familia atrás que quedó destruida”, lamentó.
Mientras avanza la investigación judicial para determinar las causas de la muerte, la familia insiste en que se investigue a fondo lo sucedido y reclama que se tomen medidas urgentes. “Mi bebé ahora tiene que pasar por una autopsia para que diga lo que no quisieron escuchar cuando estaba vivo”, expresó Andrade.
En medio del duelo, el pedido de justicia se repite entre familiares y allegados: que se esclarezca qué ocurrió y que los responsables enfrenten las consecuencias.