Trump minimizó la suba del petróleo por la guerra con Irán: “Es un pequeño precio a pagar”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el aumento del precio del petróleo registrado tras el inicio de la ofensiva militar contra Irán y aseguró que se trata de un costo menor frente al objetivo estratégico de su gobierno.
A través de su red social Truth Social, el mandatario sostuvo que la suba del crudo será transitoria y que desaparecerá cuando se elimine lo que considera la amenaza nuclear del régimen iraní.
“El aumento a corto plazo de los precios del petróleo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear de Irán, es un precio muy pequeño a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían lo contrario!”, escribió.
Las declaraciones se dieron en un contexto de fuerte volatilidad en los mercados internacionales debido a la escalada militar en Medio Oriente.
El petróleo supera los 100 dólares
El impacto de la guerra se reflejó rápidamente en el mercado energético. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia del crudo estadounidense, superó este domingo los 100 dólares por primera vez desde 2022.
Durante la jornada incluso llegó a rozar los 110 dólares, impulsado por la preocupación global ante la posibilidad de interrupciones en el suministro energético.
El Brent, principal referencia internacional, también superó los 105 dólares, con aumentos que alcanzaron hasta el 15% en comparación con días anteriores.
El salto en los precios ocurre en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya genera tensiones en rutas energéticas clave como el estrecho de Ormuz, uno de los corredores petroleros más importantes del mundo.
Suben la gasolina y cae Wall Street
El conflicto ya comenzó a impactar en la economía estadounidense. Desde el inicio de las operaciones militares hace aproximadamente una semana, el precio de la gasolina en Estados Unidos subió un 16%, con un promedio de 3,45 dólares por galón.
Al mismo tiempo, los principales índices de Wall Street registraron caídas cercanas al 1,5%, en medio de la incertidumbre geopolítica y la presión sobre los mercados energéticos.
Pese a este escenario, Trump insistió en que el costo económico es menor frente a los objetivos estratégicos de su administración.
“Es un muy pequeño precio que hay que pagar para Estados Unidos y el mundo, la seguridad y la paz”, remarcó el mandatario.
El gobierno descarta una crisis energética
Desde la Casa Blanca intentaron llevar tranquilidad sobre el abastecimiento de energía. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que el gobierno no tiene previsto atacar directamente la infraestructura petrolera iraní, lo que podría disparar aún más los precios.
Según el funcionario, las alteraciones en el suministro global de crudo serían temporales.
“En el peor de los casos, esto durará unas semanas, no meses”, sostuvo Wright al analizar el impacto del conflicto en el mercado energético.
El funcionario también remarcó que la oferta mundial de petróleo sigue siendo suficiente para cubrir la demanda global.
Rutas petroleras bajo vigilancia
Mientras continúan los combates, Estados Unidos avanza con gestiones para garantizar la seguridad del transporte marítimo en el golfo Pérsico.
La administración estadounidense mantiene conversaciones con empresas navieras internacionales para proteger a los buques petroleros que atraviesan la región. Entre las opciones en análisis se encuentra la posibilidad de escoltas militares para los cargueros que retomen la navegación en la zona.
En paralelo, la Casa Blanca evalúa otras medidas para estabilizar el mercado energético, entre ellas flexibilizar sanciones a algunos productores o impulsar mecanismos financieros que faciliten el comercio de hidrocarburos.
Irán representa cerca del 4% de la producción mundial de petróleo, aunque gran parte de sus exportaciones se encuentran restringidas por sanciones internacionales. A pesar de ello, el país continúa vendiendo crudo principalmente a China.
Temor por ataques a infraestructuras energéticas
Las tensiones en la región también reavivaron el temor a ataques contra instalaciones petroleras en países vecinos.
Uno de los episodios que generó alarma fue el intento de sabotaje al yacimiento saudí de Shaibá, capaz de producir alrededor de un millón de barriles diarios.
Este tipo de amenazas alimenta la preocupación de los mercados, ya que cualquier interrupción significativa del suministro podría generar nuevas subas en el precio del petróleo.
Con información de AFP, EFE y Europa Press
