Exploración espacial

Artemis II: Los desafíos biológicos y técnicos que marcan la misión del regreso humano a la órbita lunar

La misión Artemis II enfrentará a cuatro astronautas a un vuelo de diez días alrededor de la Luna, el primero tripulado fuera de la órbita terrestre desde la era Apollo. La travesía implicará riesgos biológicos y técnicos, como la exposición a radiación y partículas energéticas, además de la prueba de sistemas críticos en el espacio profundo. La experiencia será determinante para validar el camino hacia Artemis III, que prevé el retorno del ser humano a la superficie lunar.
miércoles 04 de febrero de 2026
La tripulación de Artemis II se muestra dentro del Edificio de Operaciones y Control Neil Armstrong en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, frente a su módulo de tripulación Orión el 8 de agosto de 2023.
La tripulación de Artemis II se muestra dentro del Edificio de Operaciones y Control Neil Armstrong en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, frente a su módulo de tripulación Orión el 8 de agosto de 2023.

La NASA ha indicado que la primera oportunidad de lanzamiento está prevista para el domingo 8 de febrero de 2026. Esta fecha está sujeta a los análisis del ensayo general húmedo, efectuado el pasado domingo 1 de febrero, y a la evolución del clima en Florida. Actualmente, los astronautas se encuentran cumpliendo el periodo de cuarentena en Houston. Los riesgos que conlleva esta travesía son determinantes, ya que las soluciones aplicadas definirán la seguridad de los futuros descensos y el curso de la actividad espacial en las próximas décadas.

Artemis II será el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde la era Apollo, la misión pondrá a prueba sistemas vitales y humanos.

El impacto de la radiación en el organismo

Uno de los obstáculos más severos para la vida fuera de la Tierra es la radiación espacial. Mientras que en la órbita baja, donde se ubica la Estación Espacial Internacional (ISS), existe la protección de la magnetosfera, los viajeros de Artemis II deberán cruzar los cinturones de Van Allen. Estas áreas, descubiertas en 1958, contienen partículas de alta energía que suponen una amenaza inicial para los tripulantes y los sistemas electrónicos.

Los cinturones de Van Allen rodean la Tierra con partículas cargadas, los astronautas deben atravesarlos rápidamente para reducir la exposición (NASA Goddard Space Flight Center/Scientific Visualization Studio)

Más allá de este escudo natural, la tripulación enfrentará rayos cósmicos galácticos y posibles tormentas solares. Mientras que las tormentas solares emiten protones que pueden ser letales en poco tiempo, los rayos cósmicos provienen de eventos como supernovas y tienen la capacidad de atravesar la materia, dañando el ADN y elevando la posibilidad de sufrir afecciones cardiovasculares, cáncer o daños en el sistema nervioso.

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Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense, manifestó a la revista Science su incertidumbre: “Existe la posibilidad de que esto tenga algún tipo de impacto en mi salud a largo plazo que de otro modo no habría ocurrido, pero no está bien definido”. Junto a él, la misión está integrada por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch. Para mitigar estos efectos, la cápsula Orion posee refugios contra erupciones solares y se han testeado chalecos protectores que reducen la absorción de radiación entre un 40% y 60%.

Astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch (de izquierda a derecha) de Artemis II, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen.

 

Seguridad de la nave y lecciones históricas

La integridad técnica es una prioridad para la NASA, influenciada por la memoria de incidentes previos como los del transbordador Challenger en 1986 y el Columbia en 2003. Tras la misión no tripulada Artemis I, se detectó que el escudo térmico de la Orion sufrió desprendimientos de material durante el reingreso. Para Artemis II, la agencia optó por modificar la trayectoria de descenso hacia una entrada más veloz y empinada, buscando evitar este problema sin rediseñar la pieza.

La misión Artemis II orbitará la Luna durante diez días, el vuelo servirá de antesala para el futuro alunizaje planificado en Artemis III (NASA GODDARD/ERNIE WRIGHT)

 

Consecuencias fisiológicas y ambientales

El Human Research Program de la NASA detalla que el aislamiento, la gravedad alterada y la distancia de la Tierra son factores críticos. Estas condiciones pueden derivar en la pérdida de masa ósea, debilidad muscular y problemas en la visión. Además, el entorno cerrado y la falta de luz natural afectan la salud mental y pueden generar fatiga.

Los sistemas de comunicaciones de la nave Orion enfrentarán apagones de hasta 41 minutos al pasar detrás de la Luna, sin contacto con la base 

En cuanto a la comunicación, la NASA advierte que la nave experimentará periodos de silencio de hasta 41 minutos al situarse detrás de la Luna. Por otro lado, la University College de Londres señala que en futuras misiones a Marte, la demora comunicativa podría ser de 20 minutos, exigiendo una autonomía total de los astronautas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la dosis de radiación en esta misión de corta duración será similar a una tomografía computada de cuerpo completo, riesgo que aumenta exponencialmente en trayectos más largos.

Con información de Infobae.

 

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