Río Tercero a 30 años: la explosión de la Fábrica Militar y la búsqueda de justicia
Este 3 de noviembre se cumplen 30 años de la trágica explosión en la Fábrica Militar de Río Tercero, un evento que conmocionó a Córdoba y al país, dejando siete personas fallecidas y más de 300 heridas. La justicia determinó que las detonaciones fueron intencionales, buscando encubrir el faltante de material bélico vinculado al contrabando de armas.
El 3 de noviembre de 1995, alrededor de las 8.55 de la mañana, una primera explosión sacudió la Fábrica Militar de Río Tercero, generando una onda expansiva que se sintió en toda la ciudad. Minutos después, una secuencia de detonaciones en cadena disparó proyectiles y municiones, impactando en viviendas y vehículos.
La situación llevó a la evacuación desesperada de escuelas, mientras los hospitales recibían heridos con cortes, quemaduras y traumatismos, atendiendo sin luz ni agua en condiciones precarias. Las explosiones se extendieron durante tres días, dejando un saldo de siete muertos, entre ellos un joven de 14 años, y más de 300 heridos.
El impacto material fue significativo: según los registros oficiales, quince manzanas fueron completamente destruidas y miles de viviendas sufrieron daños severos. Incendios se propagaron en barrios aledaños, obligando a muchos vecinos a evacuar con lo puesto.

Las investigaciones y la búsqueda de justicia
Inicialmente, las autoridades nacionales y provinciales calificaron el hecho como un “accidente”. Sin embargo, el entonces intendente de Río Tercero, Carlos Rojo, señaló la ausencia de un incendio previo o fallas técnicas, sugiriendo una acción deliberada.
Años más tarde, las investigaciones judiciales confirmaron que las detonaciones fueron intencionales, con el objetivo de ocultar el faltante de material bélico. Este faltante estaba vinculado al contrabando de armas enviado ilegalmente a Croacia y Ecuador por el gobierno de Carlos Menem, según se estableció en los fallos.
La revelación de esta trama transformó la tragedia en un símbolo de impunidad. Los familiares de las víctimas y sobrevivientes mantuvieron una lucha constante bajo la consigna “No fue accidente, fue atentado”. En 2014, el Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba condenó a cuatro exmilitares y funcionarios de Fabricaciones Militares por “estrago doloso agravado”. La Cámara de Casación Penal ratificó en 2018 que las explosiones fueron parte de un plan estatal. Carlos Menem falleció en 2021 sin haber sido juzgado por esta causa.
La memoria viva de una comunidad
La dimensión humana del desastre dejó una marca profunda. Sobrevivientes recuerdan la sensación de que “caían bombas”. La reconstrucción de la ciudad permitió levantar calles, escuelas e industrias, y el sitio de la ex Fábrica Militar opera ahora con estrictas medidas de seguridad, aunque el temor persiste en la comunidad.
Cada 3 de noviembre, la ciudad se detiene. A las 8.55, hora de la primera explosión, se realiza un minuto de silencio frente al monumento a las víctimas. Familiares colocan flores y leen los nombres de los fallecidos, mientras en las escuelas se transmite a las nuevas generaciones la historia de lo vivido. A tres décadas, la memoria colectiva de Río Tercero se erige como un acto de resistencia y una lección sobre la verdad y la justicia.
Con información de Radio Mitre