Movilizante festejo por los 150 años del inicio de la misión salesiana en la Patagonia
La celebración se realizó ayer, contó con una peregrinación simbólica que unió el Colegio Domingo Savio con el Colegio Salesiano Deán Funes. Los participantes, entre ellos muchos estudiantes que realizaron el recorrido en bicicleta, caminaron desde el barrio Pietrobelli hasta Km 3, en un despliegue que integró a diversas instituciones salesianas de la comunidad, como el Colegio María Auxiliadora, la Fundación Padre Corti y las bandas infanto-juveniles de ambas escuelas organizadoras.

El evento tuvo como objetivo principal recordar el natalicio de San Juan Bosco y fortalecer la identidad de la congregación en la región, mostrando cómo su legado sigue vigente entre docentes, alumnos y familias.
Misa y música en un día especial
El punto culminante del festejo fue la misa, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Jorge Luis Wagner, quien destacó la alegría y el entusiasmo de los participantes: “Se ve que Don Bosco y los Santitos Patagónicos no han conseguido un día hermoso con pleno sol y toda una fiesta”, afirmó. Las bandas infanto-juveniles de ambos colegios se unieron para crear un ambiente musical y festivo durante la ceremonia, aportando energía y emoción al evento.
Legado de Don Bosco: más allá de las aulas
Después de la misa, se llevó a cabo una jornada oratoriana, en homenaje a los orígenes de la obra salesiana. Monseñor Wagner explicó que “la obra salesiana de Don Bosco comienza en el oratorio, con este espacio de encuentro con niños que juegan y se divierten”. El obispo destacó que, aunque el número de sacerdotes ha disminuido, la comunidad de laicos mantiene vivo el legado religioso y que el carisma salesiano trasciende la educación formal, como se pudo apreciar en los stands que exhibieron las diversas propuestas de la congregación.

Carlos Chaparro, referente de exalumnos del Colegio Deán Funes, calificó el evento como “superlativo, con un gran sentido de espiritualidad y hermandad”. Además, subrayó la importancia de trabajar en conjunto con los exalumnos de otras instituciones, como IMA, Savio y Fundación Corti, fortaleciendo la unión entre las comunidades salesianas y consolidando el vínculo entre generaciones.
El festejo reflejó la identidad y el compromiso de la congregación con la educación, la formación espiritual y la vida comunitaria, recordando que los valores de Don Bosco siguen vivos en Comodoro Rivadavia tras 150 años de presencia en la Patagonia. Tras el recorrido, la convocatoria creció aún más y llegó a reunir entre 700 y 800 personas en el punto de encuentro final, donde se realizaron actividades oratorianas, números musicales y espacios de convivencia comunitaria, reafirmando el espíritu de unidad y pertenencia salesiana en la ciudad.