Guerra arancelaria
Fábricas chinas exponen a las marcas de lujo en TikTok: “Lo hacemos por el 1% del precio y ellos lo venden como oro”
Las redes sociales están dejando al desnudo uno de los secretos mejor guardados de la industria del lujo. En medio de la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, fabricantes chinos están usando TikTok para exponer que producen artículos para reconocidas marcas occidentales, que luego se venden a precios hasta 100 veces más altos que el costo original.
Una de las firmas que hizo viral esta denuncia fue Gramit Muebles, una fábrica china de mobiliario de alta gama. En uno de sus videos, lanzaron una frase contundente: “Puedes obtener muebles de la misma marca y calidad por solo el 1% del precio. Compra directamente desde la fábrica y eliminá los sobrecostos innecesarios”. El mensaje apunta directo a la plusvalía que imponen marcas occidentales como Ruggiano, que venden piezas a precios millonarios pese a que se fabrican en el mismo lugar que otras mucho más accesibles.
Pero los muebles no son el único foco. En TikTok también proliferan videos de fabricantes textiles y de accesorios de lujo, que revelan cómo producen artículos idénticos a los de firmas como Hermès, Louis Vuitton o Chanel, por una fracción del precio. “Un bolso Birkin que se vende a 38.000 euros, cuesta como mucho 1.500 en fabricarse”, señalan desde cuentas como @WangSen, una de las que más difusión ha logrado antes de ser suspendida.
¿Por qué ahora?
Los fabricantes aseguran que no se trata solo de una denuncia, sino de una estrategia comercial para vender directo al consumidor. “Queremos mostrar que lo hecho en China no es sinónimo de baja calidad, sino todo lo contrario. Nosotros fabricamos los productos que después pagan carísimos en Occidente”, explican en varios de estos videos que se vuelven virales.
El contexto no es menor: desde la administración de Donald Trump, Estados Unidos impuso aranceles del 145% a productos chinos, lo que elevó los precios de importación y puso presión sobre las cadenas de producción globales. En respuesta, China también subió sus aranceles al 84%, afectando sectores como la electrónica, el petróleo y la industria textil.
Impacto global y nuevas reglas del juego
La exposición de estos datos no solo pone en jaque a las marcas de lujo, sino que también remueve la percepción de exclusividad que las sostiene. Ya no se trata solo del producto, sino del valor simbólico que se construye con logos, storytelling y marketing. El problema es que ahora los consumidores saben que, detrás de un “Made in Italy” o “Made in France”, puede haber una fábrica china con salarios bajos y sin reconocimiento.
“El lujo ya no vende calidad, vende estatus. Pero si ese estatus se construye con productos que se fabrican en masa en Asia y luego se revenden con márgenes abusivos, la confianza puede romperse”, explican analistas.

Mientras tanto, empresas como Apple, Micron y marcas de ropa minoristas ya están modificando sus estrategias para mitigar el impacto arancelario, retrasando pedidos y buscando nuevos proveedores fuera de China.
En paralelo, el crecimiento económico chino también se resiente. El banco Citi recortó su previsión del PIB para 2025 del 4.7% al 4.2%, citando “riesgos extremos” y la necesidad urgente de diversificar su industria.