Nuevas marejadas y crece el temor por un gran desplazamiento del Chenque
Mientras hasta la tarde de ayer “todo seguía igual” en la ciudad respecto al corte de Ruta 3 por nuevas grietas en la cinta asfáltica y el crecimiento de las que se registraron sobre el terreno, desde el talud costero del sector este del cerro, hasta la misma base del histórico emblema geográfico de la ciudad, el caos automovilístico provocó reuniones, discusiones y tremendas demoras para cientos de personas que debieron cubrir el trayecto, por donde se pudo, entra zona norte y zona sur.
A los enormes embotellamientos o el tránsito a paso de hombre que por momentos se dieron en los caminos habilitados como alternativos, se sumó la discusión por los horarios de atención al público o mejor dicho, por el corte en la jornada laboral diaria que tienen la mayoría de los empleados de comercio del centro, por ejemplo, que con la situación actual no alcanzan a llegar sus domicilios si es que viven en zona norte.

Ante ello y apelando a la buena voluntad de los empleadores, la Cámara de Comercio logró al menos que se tenga una tolerancia de media hora para la llegada a los lugares de trabajo aunque es potestad privada de cada comerciante -al menos sin que haya una ordenanza municipal- respecto a fijar los horarios de apertura de sus locales y no puede obligárselos a trabajar en horario corrido, como piden los propios empleados.
Con el avance y agravamiento de las grietas detectadas en Ruta 3 al pie del Chenque, han aumentado también las versiones sobre los porqué de la situación, por la falta de trabajo preventivo desde el último gran movimiento de terreno -ocurrido en 1995-, por la falta de atención a diferentes proyectos que se sucedieron en la ciudad para sortear el sector crítico o las advertencias por un posible gran desprendimiento de greda y rocas que pueda destruir totalmente el estrecho espacio entre el cerro y la franja costera.
Sobre esta última posibilidad, se anuncian grandes marejadas, previstas por varios días y desde el próximo fin de semana, lo que podría socavar el talud costero y a su vez, provocar nuevos movimientos del Chenque que, sumado a la presión aérea por el propio peso del accidente geográfico, terminaría provocando un gran deslizamiento hacia el mar.
Con más preguntas que respuestas sobre el nuevo movimiento de terrenos, lo cierto es que la incertidumbre crece y el caos vehicular continuará por espacio de varios días por lo que, si hay que cumplir horarios, se deben tomar los recaudos correspondientes.