Historias urbanas

Fieles como nadie: perrita atravesó los peligros de la calle para ir a despedirse de su compañera humana de toda la vida

viernes 11 de agosto de 2023
Fieles como nadie: perrita atravesó los peligros de la calle para ir a despedirse de su compañera humana de toda la vida
Fieles como nadie: perrita atravesó los peligros de la calle para ir a despedirse de su compañera humana de toda la vida

Entre las tantas pequeñas-grandes historias que se suceden todos los días en esta ciudad, una de ellas -ocurrida hace muy pocas horas atrás- vuelve a mostrar el amor de las mascotas hacia quienes han compartido parte de sus vidas con ellas, y en esa “demostración de fidelidad” corren todo tipo de riesgo para lograr un último saludo... la despedida final.

Lamentablemente Pipi, la diminuta perrita fiel compañera de quien fuera una antigua y reconocida vecina de la ciudad -residente en la zona históricamente conocida como La Loma-, no logró la esperada despedida de su amiga, quien hacía un par de días se encontraba internada y por ello no se veían como lo hacían cotidianamente, prodigándose el cariño que las mantuvo unidas durante años.

Clarita transitaba un momento difícil de salud y por ello debió ser internada, lo que forzó la separación con su mascota quien, lejos de olvidarla, esperaba impacientemente que su compañera humana volviera para saltar sobre su regazo, pero el destino quiso que una enfermedad terminal impidiera ese reencuentro en “su casa”, la que habitó siempre y donde la seguía esperando.

Pese al cariño que le prodigaban sus cuidadores, quizás intuyendo que no quedaba mucho tiempo para el reencuentro, Pipi aprovechó un descuido, una puerta abierta, y se animó a salir en búsqueda de Clarita y para ello, sorteando el acoso de grandes animales callejeros o el infernal tránsito de la ciudad, la pequeña se enfrentó solita a la “jungla urbana” para llegar desde la zona de Alvear y Rawson, hasta el pasaje Ibarguren -en el centro de la ciudad-, buscando “la casa de la tía”, donde solía llegar de paseo junto a su dueña.

Sin que nadie se imagine cómo es que la pequeña perrita ubicó el camino y consiguió llegar sorteando autos o sus pares callejeros que pudieron atacarla, lo cierto es que una de sus tías la encontró en la puerta de la casa céntrica buscando a Clarita en momentos en que “su Clarita” se despedía de un tiempo terrenal para comenzar a transitar otro plano de existencia.

Clarita y Pipi no lograron prodigarse los abrazos de costumbre y la pequeña -querida desde siempre por el resto de su familia- aun disfrutando los momentos que le quedan, seguramente seguirá esperando el reencuentro que la animó a la aventura en el intento de la despedida.