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Década del ´40: El transporte público, una necesidad para un pueblo disperso

domingo 13 de noviembre de 2022
Década del ´40: El transporte público, una necesidad para un pueblo disperso

Apenas comienza a desperezarse la década del ´40 cuando dos incipientes empresarios ven la necesidad que hay en el pueblo de un transporte urbano regular y acorde a las posibilidades de la gente. Las grandes distancias entre la planta alta y la planta baja son sorteadas a pie, pese a que la población de La Loma –también denominada planta alta- es cada vez más numerosa.

Corio Stefanoff y Nicolás Matzeiko presentan una nota el 15 de noviembre de 1940 en el Honorable Concejo Municipal. Piden poder explotar el servicio público de pasajeros en los horarios de entrada y salida de los trabajadores.

Para ello, proponen dos modalidades del servicio. En la zona baja, con un colectivo de 21 asientos y en la zona alta, con un auto para cinco pasajeros sentados. Los boletos que pretenden cobrar son de 10 centavos en la zona baja y 20 centavos, en la restante. La combinación está calculada en 30 centavos.

Entre los motivos para solicitar esta primera concesión del servicio de transporte público de pasajeros, Stefanoff y Matzeiko señalan que se trata de una “mejora para la población y contribuiría a fomentar el mayor arraigo de la población especialmente en el barrio Oeste, que hasta ahora carece de un servicio de comunicaciones efectivo a tarifas módicas al alcance de los presupuestos modestos”.

Parada frente al cine Español. El micro ómnibus de la Línea Oeste conecta los campamentos con el pueblo. Foto: Florence de Ronei.

Piden una concesión por diez años, pero obtienen un permiso precario de prueba. A los 2 días, solicitan la anulación de esta concesión al comprobar que “dicho servicio no responde a los gastos que para su manutención es necesario hacer” (1).

Pero en 1943, son tres las empresas de transporte que tiene el pueblo: Galván y Pontes, Flecha de Oro y El Rápido. Cobran 50 centavos desde Comodoro Rivadavia hasta el surtidor de Km 3, u un peso hasta el Hospital Alvear, Villa Obrera, Muelle de Km 3 y Hospital Municipal. La tarifa única nocturna es de un peso, después de las 24:00 y el desvío en planta baja tiene un recargo de veinte centavos. Los menores pagan 30 centavos, lo mismo que los soldados y marinos del Ejército y de la Armada, desde Comodoro Rivadavia hasta los portones del Regimiento 8.

Galván y Pontes llevan pasajeros a Km 3, Km 5, Km 8 y Km 20, y sus horarios son 7:20, 11:00, y 17:15. Pero los domingos y feriados, la conexión de la gente de estos barrios con el pueblo es más fluida, por lo que sus colectivos salen a las 8:00; 11:00; 13:45; 17:15; y 19:30.

Flecha de Oro transporta gente a Manantial Rosales, Campamento Oeste, Valle C, Campamento 128 y Km 3. También en este caso, la frecuencia del servicio se intensifica los fines de semana.

El Rápido viaja a Escalante, Km 27 y los Campamentos A-C. Las salidas desde el pueblo son a las 6:15; 11:15 y 18:30. Los feriados, domingos y sábados, sus unidades salen a las 12:45 y 15:00. Esta empresa tiene tres colectivos en 1945, un Ford V 8 modelo 35 para 14 pasajeros que va hasta Escalante, un Reo modelo ´36 para 12 pasajeros que llega a la zona norte y un Fargo ´37 para 18 pasajeros que también llega hasta Escalante.

A este servicio, brindado con colectivos, se suman los autos que funcionan con similar modalidad. Están nucleados en la Asociación de Choferes Unidos, entidad que en febrero de 1947 pide la aprobación de nuevas tarifas, que el Concejo no otorga. Los ediles elaboran un informe con algunas observaciones que trazan un panorama del servicio en estos tiempos.

Por ejemplo, critican que “para transportar a un pasajero desde Comodoro Rivadavia hasta el Hospital Alvear, Villa Obrera, cobran la suma de un peso y por hacerlo desde Y.P.F. (Km 3) hasta igual lugar cobran la misma tarifa”.

Además, critican que “para viajar desde Comodoro Rivadavia hasta YPF sobran 0,50 por persona, aplicando la misma tarifa para hacerlo por un número reducido de cuadras dentro del ejido urbano”.

Los concejales apuntan además que “bajo ningún punto de vista se concede por una hora de espera diurna o nocturna se deba abonar la suma 10 pesos”. Las discrepancias con el yacimiento central se hacen notar también al indicar que “cobran 0,50 hasta Y.P.F. (Km 3), en cambio hasta el Hospital Municipal que se encuentra casi a mitad de recorrido se pretende cobrar 1,00 por persona”.

Por último, el informe indica que el pedido carece de las tarifas a aplicar “hasta los campamentos de Km 4, 5, 8, etcétera” (2).

De todas maneras, el pueblo ya cuenta con un servicio de transporte público que conecta las amplias distancias entre los distintos sectores, los yacimientos y los campamentos dispersos.

 

Lectura recomendada: Comodoro: el gran tornado de 1968

 

La confusión entre dos empresas

Febrero de 1949 encuentra a Comodoro Rivadavia con una variada gama de servicios de transporte de pasajeros. Números y colores identifican a las empresas, que llegan a los más distantes barrios y campamentos.

Pero hay dos líneas que se prestan a confusión. Las dos tienen sus unidades pintadas de amarillo en la parte superior y azul, en la inferior. Los números que las identifican están en los costados, frente y detrás de cada ómnibus, con la única diferencia de que uno lleva el 60 y el otro, el 69.

Esta situación genera el reclamo de Pedro García, propietario de “Línea Oeste”, que desde el último diciembre tiene un permiso de la Gobernación Militar para funcionar. En una nota, denuncia que Republicano Faisca presta el servicio en un micro ómnibus idéntico a la empresa que le pertenece.

Al respecto, señala que esto “produce entre el público confusiones y reclamos ante nosotros, reprochándonos cambios en el trayecto, horarios, etc.”.

El comisionado municipal, Mariano Menéndez, se encuentra en un aprieto al no poder aplicar norma alguna, ya que admite que “aún no se ha dictado una reglamentación para la explotación, servicio y condiciones para el transporte colectivo”.

Tampoco la Ordenanza de Tránsito prevé un caso como este, por lo se resuelve una ampliación del Artículo 21 de esta regla.

Esta primera reglamentación del transporte público establece entonces que “los ómnibus o micro ómnibus destinados al transporte de pasajeros en la zona y que transitan dentro del ejido municipal deberán diferenciar en la pintura, denominación y características de los de otras empresas en servicio que estuvieran aprobadas por la comuna” (3).

Se fija un plazo de 30 días a las empresas que estuvieran comprendidas, incluida la de Faisca. Pero este empresario denunciado asegura no poder cumplir con la disposición porque “ningún taller se compromete arreglar la unidad en un plazo de 30 días, sino que toman trabajo recién dentro de dos meses a más tardar”.

En la nota, el empresario explica que los chapistas “alegan que disponen de mucho trabajo y que recién dentro de tres meses a más tardar, pero sin compromiso, podrían pintar mi unidad”.

De la misma manera, apunta que no encuentra disponible ninguna unidad para alquilarla y solicita poder seguir en esas condiciones porque “no puedo dejar de prestar el servicio y más tratándose como el mío, que viajan diariamente desde Caleta Córdova niños que concurren a las escuelas de esta ciudad”. Y es en atención a estos argumentos que se le da un plazo de 90 días para adecuarse.

 

Leer también: La Segunda Guerra Mundial en Comodoro

 

Extraído del libro "Crónicas del Centenario" editado por Diario Crónica en 2001

Referencias en la nota

(1) Archivo Histórico Municipal. Expediente año 1940.

(2) Archivo Histórico Municipal. Expediente año 1947.

(3) Resolución Nº 88/1949. Archivo Histórico Municipal.

 

 

 

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