Crisis del mercado laboral: el empleo formal registra siete meses consecutivos de caída

Según el último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el número de trabajadores registrados en la seguridad social se situó en 10,011 millones durante noviembre de 2025, lo que retrotrae la situación a niveles de ocupación similares a los de mediados de 2022.
miércoles 18 de febrero de 2026

Este retroceso no es un fenómeno aislado de un sector específico, sino que refleja un achicamiento sistémico que ha borrado de la estadística oficial a 111 mil puestos de trabajo en tan solo un año y a casi 300 mil si se toma como referencia el mismo mes de 2023.

La caída de noviembre, que sumó una pérdida total de casi 23,4 mil puestos, se repartió de manera casi equitativa entre el ámbito público y el privado. Mientras que las empresas particulares redujeron su dotación en 13,1 mil personas, el sector estatal experimentó una baja de 13 mil puestos, lo que representa su contracción mensual más severa desde los días más críticos de la pandemia.

Por su parte, el régimen de casas particulares, a pesar de un levísimo repunte puntual en noviembre de 2,7 mil puestos, continúa inmerso en una crisis estructural de larga data que lo sitúa en valores operativos muy cercanos a los que el sector tenía hace más de una década, específicamente en abril de 2015.

Dentro del entramado productivo privado, la recesión golpea con mayor saña a los motores históricos de la economía: la industria y el comercio. Ambos sectores lideraron la destrucción de empleo en términos absolutos, una dinámica que se ha vuelto una constante desde junio de 2025. En particular, la industria manufacturera ha perdido unos 63 mil puestos en los últimos dos años, acumulando caídas en prácticamente todos los meses de 2024 y 2025.

El comercio, por su parte, interrumpió la tenue recuperación que mostraba a mediados del año pasado y ya suma seis meses de rojos profundos. En contraste, apenas un puñado de actividades como el agro, la pesca y la hotelería lograron anotar variaciones positivas marginales, que resultan insuficientes para compensar el derrumbe generalizado.

La erosión del mercado de trabajo tiene su correlato más dramático en el bolsillo de quienes logran conservar su puesto, ya que el poder adquisitivo se enfrenta a un deterioro histórico. El Salario Mínimo, Vital y Móvil registró una caída real del 1% en enero de 2026, lo que profundiza una brecha que ya acumula un desplome del 37% desde noviembre de 2023. Este escenario coloca al salario mínimo actual en términos reales por debajo de los valores registrados durante la crisis de 2001, representando apenas un tercio del pico alcanzado en septiembre de 2011. La situación salarial en el sector público es todavía más crítica, con una caída de casi el 2% en diciembre de 2025, dejando su capacidad de compra un 17% por debajo de la que existía hace apenas dos años.

Finalmente, el mapa federal del empleo muestra un tinte predominantemente negativo, con 19 provincias registrando mermas en sus indicadores laborales. Formosa, Tierra del Fuego y Catamarca encabezaron las mayores caídas porcentuales, mientras que solo cuatro distritos, entre ellos Neuquén y Jujuy, pudieron mostrar algún grado de resiliencia.

Incluso en provincias de perfil productivo diverso como Chubut, el empleo formal privado mostró una leve tendencia a la baja en noviembre. El informe concluye que la dinámica de salida de personal no solo supera a las nuevas contrataciones, sino que la modalidad de despido sin causa ha ganado terreno, representando casi el 19% de las desvinculaciones totales en el cierre del último año.

 

Redactado en base al informe "Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones" del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) de la Universidad de Buenos Aires, bajo la coordinación de Roxana Maurizio y Luis Beccaria.