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Testimonios de damnificados con la inundación

“Veníamos con un sueño, es triste, nos duele un montón”

jueves 22 de septiembre de 2022
“Veníamos con un sueño, es triste, nos duele un montón”

Laura y Demian hace poco más de un mes llegaron a Comodoro para reabrir una cristalería en avenida Hipólito Yrigoyen, pero el martes sufrieron la peor parte de la tormenta y tuvieron que autoevacuarse en una ciudad desconocida para ellos donde estaban solos. Una familia solidariamente los ayudó y hospedó en medio de las lluvias.

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Hace un mes y veinte días, Laura Pérez y Demian Vignoli llegaron a Comodoro para reabrir la sucursal de Cristales Pedro ubicada en Hipólito Yrigoyen al 2.500 del barrio Pueyrredón, y poner la misma en actividad luego de la catástrofe de 2017 donde había resultado gravemente afectada, incluso en la actualidad, sacaron capas de tierra para poder trabajar.

El martes ante las intensas lluvias que continuaban desde el lunes, el sector nuevamente comenzó a inundarse y no tuvieron más remedio que autoevacuarse.

“La casa se llenó de barro, fuimos dentro de todo afortunados porque alcanzamos a subir a los animales al auto y sacar cosas, en menos de diez minutos teníamos el agua en los tobillos, era tremendo el susto de desconocer el clima del lugar y no saber a dónde ir” señaló Laura a Crónica, y añadió: “llamamos a Defensa Civil y dijeron que nos iban a llamar pero nunca lo hicieron ni vinieron a buscarnos, cuando vimos que el agua llegaba a los enchufes no quedó otra que irnos”.

En este sentido, relató que “nos entraba agua por la puerta principal, que se rompió por la fuerza del agua, y por el portón, como que nos abrazó el agua, estábamos con mi pareja, los tres gatos y los dos perros que trajimos desde Buenos Aires, estábamos empezando de cero, no estábamos listos, los vecinos nos explicaron, en La Prensa no había agua, mi pareja fue a ver y volvió y el agua ya estaba en el cordón, entonces le dije que sacara el auto, ya después era tratar de armar una barricada que era imposible, no podíamos hacer nada, agarramos a los animales, algo de ropa y nos fuimos”.

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Una mano solidaria

En medio de la angustia por la situación vivida, Laura destacó la solidaridad de sus vecinos. “Tuvimos la suerte de conocer al kiosquero de acá al lado, Sergio, que es un hombre con un corazón enorme, con su familia nos recibieron sin conocernos ni a él (por su pareja) ni a mí, nos dieron de comer, nos dieron una cama caliente, y ahora nuestros animales están con ellos hasta que los vayamos a buscar, estamos tratando que la casa sea habitable, la otra semana vamos a tratar de reabrir el taller porque dependemos de esto”.

Un sueño

Entre lágrimas, Laura expresó que “veníamos con un sueño, no nos tiramos para atrás, pero es triste y duele un montón (lo que pasó), no quiero imaginar porque hay gente que está mucho peor. Nos asustó más la desolación, llamar a Defensa Civil y que nadie responda, estar solos porque no tenemos familia acá. Si Sergio no nos llamaba nosotros nos íbamos para el lado de la inundación, le debemos todo. En Comodoro hay buena gente, el otro vecino de acá a la vuelta igual, se le inundó la casa y nos llamó para ver si estábamos bien, les agradecemos un montón”.

Finalmente, dijo que “es crudo, es nuestra primera experiencia, vimos la inundación de 2017, pero descreíamos de que pudiera pasar algo así, no lo esperábamos, que fuera tan rápido y avasallante. Teníamos un río acá adentro”. Y añadió: “clientes querían dejar sus autos, por suerte les dijimos que no pensando en esto porque hubiera sido peor la pérdida”.

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