Restos de un cohete chino cruzaron el cielo de la Patagonia
Un fenómeno lumínico inusual se registró durante la madrugada de este sábado en el cielo de la región patagónica. El evento, que generó sorpresa entre los habitantes, fue causado por el reingreso a la atmósfera de los restos de un cohete chino.
El estallido de luz ocurrió precisamente a las 0:41 horas, cuando una de las etapas del lanzador Chang Zheng 4B cruzó el espacio aéreo. Testigos de diversas localidades pudieron observar la trayectoria descendente de los fragmentos incandescentes.
Especialistas en vigilancia espacial confirmaron que el objeto pertenecía a la serie Long March. Tras cumplir su misión orbital de transporte de carga útil, esta sección del vehículo inició su fase de descarte e ingreso incontrolado a la Tierra.
La fricción generada por el contacto con las capas superiores de la atmósfera provocó la fragmentación y posterior combustión de los materiales. Este proceso físico resultó en las estelas de fuego que se divisaron con claridad en diversos puntos geográficos.

Visibilidad en la región
El fenómeno fue reportado con mayor intensidad en ciudades como Bariloche, General Roca y Viedma. El rastro de fragmentos iluminó el horizonte rionegrino y fue documentado a través de numerosos registros fílmicos por parte de pobladores locales.
A diferencia de un bólido natural o un meteorito, este resto artificial presentó una velocidad de desplazamiento menor. La fragmentación visible permitió a los organismos de control y aficionados a la astronomía identificar rápidamente el origen del suceso.
Ver esta publicación en Instagram
Sin riesgos para la población
Las autoridades locales informaron que no se produjeron daños materiales en las zonas urbanas de la región. El calor extremo consumió la mayor parte de la estructura metálica antes de que cualquier pieza pudiera alcanzar la superficie terrestre.
El evento duró varios segundos antes de desaparecer por completo. La situación derivó en una amplia difusión en redes sociales, donde se aclaró que no existió peligro de impacto sólido en las áreas habitadas de la geografía patagónica.