martes 9 de agosto de 2022
9.9ºc Comodoro Rivadavia

Ciencia en Juego contribuyó a afianzar los vínculos entre el CONICET y las escuelas

Estudiantes de escuelas primarias y secundarias intercambiaron cartas con científicos y científicas de diferentes puntos del país.
lunes 03 de enero de 2022
Ciencia en Juego contribuyó a afianzar los vínculos entre el CONICET y las escuelas

Ciencia en Juego es una actividad que inició en el 2020 con la finalidad de promover un espacio de diálogo entre científicos y científicas y estudiantes de diferentes niveles educativos. Durante este año, más de cuarenta agentes fueron elegidos por distintas escuelas y se realizaron treinta y dos encuentros virtuales donde más de 1200 niños, niñas y adolescentes pudieron hacer entrevistas, así como despejar dudas, derribar mitos y canalizar curiosidades.

Es fundamental destacar el carácter federal de esta actividad ya que el Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr), perteneciente a la Dirección de Relaciones Institucionales del CONICET, trabajó de manera integrada con diferentes Centros Científicos Tecnológicos del Consejo para fomentar la cultura científica. Una de las virtudes de Ciencia en Juego radica en sostener la virtualidad con la finalidad de reunir a los y las estudiantes con agentes científicos del Consejo que viven en diferentes puntos del país y asimismo, visibilizar la presencia que tiene el CONICET en gran parte de la Argentina.

Ciencia en Juego inicia con la selección de la ficha de un científico o una científica donde cuentan quiénes son, cómo inició su interés por la ciencia, que investigan y por qué es relevante para la sociedad. Este año, cada ficha seleccionada fue abordada de manera interdisciplinar en la mayoría de las escuelas donde el trabajo en torno a la ciencia, al personal científico del CONICET y a sus investigaciones despertaron diversos intereses y, a través de sus docentes, motivaron a diversas tareas y proyectos en las aulas con los alumnos y las alumnas como protagonistas de la actividad, quienes se mostraron entusiasmados y participativos en los encuentros virtuales.

De junio a diciembre, cartas llenas de curiosidades llegaron a destino y tanto investigadores e investigadoras, como becarios, becarias y personal de apoyo del CONICET se expresaron por estas iniciativas que propiciaron vínculos con los y las estudiantes, y al momento de despedirse cada científico y/o científica destacó una virtud de cada grupo eligiendo una estampilla entre las siguientes: expertos/as en entusiasmo, formuladores/as de preguntas e inquietos/as por el conocimiento. A su vez, desde las escuelas también eligieron virtudes para destacar de los entrevistados: influencer de la ciencia (por despertar vocaciones), narrador/a de historias de ciencia (por la claridad expositiva), experto/a en curiosidades (por el tema novedoso), formulador/a de soluciones (por la relevancia en la comunidad).

El Colegio San Ignacio de Tandil participó con cuarto, quinto y sexto grado de primaria y eligieron intercambiar cartas con María Victoria Cardo, Gimena de Río Riande y Marcela Castro. Isabel Dumaire, una de las docentes, acerca de la actividad expresó: “Los alumnos investigaron sobre el trabajo del CONICET, sobre la elaboración de una carta formal, indagaron, buscaron información, formularon preguntas. Es muy importante destacar el apoyo y entusiasmo por parte de las familias” y agregó: “que aprendieron acerca de la importancia del CONICET, así como, que los científicos son personas a las que se puede acceder para conocer su trabajo”.

María Belén Amarillo, docente de secundaria del Instituto San José “Adoratrices” señaló: “que gracias a Ciencia en Juego sus alumnos y alumnas aprendieron sobre como el conocimiento es producto del trabajo científico de los investigadores e investigadoras y no una cosa abstracta que llega de un lugar desconocido”. Además, señaló “que la actividad permitió proyectarlos hacia un futuro vinculado a la continuación de los estudios superiores y a visibilizar el CONICET como un lugar posible de formación y trabajo”. Este grupo hizo sus intercambios con María Victoria Roca.

Mariela Rugnone, docente de séptimo grado de la escuela N° 8 “Jorge Ángel Boero” de CABA, que realizó el intercambio con Romina Torres valoró a Ciencia en juego como: “una propuesta que le permite a los alumnos poder adquirir nuevos aprendizajes desde una manera significativa y valiosa. Para ellos implicó despertar interés por el mundo científico, acceder a los artículos de divulgación científica, lo importante de plantearse nuevas preguntas, y por sobre todo incentivar la elección, en el futuro, de carreras científicas. Además, añadió: “Mi experiencia como docente fue muy positiva porque dentro de la secuencia didáctica se integraron dos áreas (prácticas del lenguaje y ciencias naturales) logrando integrar los contenidos de aprendizaje y sumando a nuestro proyecto del aula que hace referencia a la educación ambiental”.

Por su parte, María Soledad de la Sierra, docente del Colegio Nuestra Tierra de Tandil, a cargo de desarrollar el proyecto en su escuela con Gabriela Pirk, enfatizó que lo que les dejó la experiencia a sus estudiantes fue: “Que pueden ser científicos. Que es una profesión como otras, a la que pueden acceder”.

 

Sobre Ciencia en Juego

Ciencia en Juego busca recuperar el sentido simbólico que tuvieron las cartas en la historia de la ciencia como canal de comunicación entre científicos y científicas y propone dar comienzo a diálogos que despierten nuevas ideas, preguntas, conocimientos y vocaciones.

Esta propuesta surgió durante el aislamiento, social, preventivo y obligatorio (ASPO) con el propósito de acercar el CONICET a las escuelas y poder reunir a los científicos y científicas de diferentes provincias de Argentina, con estudiantes de todo el país.

La actividad inicia cuando un grupo de estudiantes de una escuela elige a una persona que se dedica a la investigación científica en el CONICET para realizarle diversas preguntas. A partir de allí, se lleva a cabo un intercambio de cartas que finaliza en un encuentro virtual y el envío de postales de agradecimiento, donde los científicos y científicas podrán destacar las virtudes del grupo de estudiantes: expertos en entusiasmo, formuladores de preguntas o inquietos/as por el conocimiento. Por su parte, las escuelas pueden elegir entre cuatro cualidades: capacidad para despertar vocaciones, claridad expositiva, tema novedoso y relevancia en la comunidad.

Ciencia en Juego es una actividad que apunta, principalmente, a los alumnos de los últimos grados del nivel primario, y también está abierta a los estudiantes de nivel secundario.

 

Te puede interesar
Últimas noticias