Científicos del CONICET identifican un nuevo dinosaurio que habitó la Patagonia

Un equipo del CONICET presentó al Rinconraptor pipoae, una nueva especie de dinosaurio carnívoro de siete metros hallada en Neuquén. Con enormes garras delanteras, este depredador revela nuevos datos sobre la fauna prehistórica patagónica.
viernes 30 de octubre de 2026
Rinconraptor pipoae, el dinosaurio hallado en el norte de Neuquén. Fotos: IPGP-CENPAT/Ariel Mendez
Rinconraptor pipoae, el dinosaurio hallado en el norte de Neuquén. Fotos: IPGP-CENPAT/Ariel Mendez

Científicos del CONICET identificaron en la Patagonia los restos de Rinconraptor pipoae, un temible dinosaurio carnívoro de siete metros de largo que habitó el norte de Neuquén hace 86 millones de años.

El espécimen pertenecía al grupo de los megaraptóridos y sus restos fósiles fueron desenterrados en el área de Cerro Overo, en cercanías de la localidad de Rincón de los Sauces. La descripción del hallazgo se formalizó en la revista científica Palaeontologia Electronica, a partir de una investigación encabezada por Ariel Méndez, especialista del organismo científico nacional, en conjunto con expertos de diversas instituciones y museos.

A diferencia de otros carnívoros como los abelisáuridos, caracterizados por sus extremidades atrofiadas, esta especie poseía brazos anteriores notablemente desarrollados. Sus manos estaban provistas de garras curvadas de hasta 40 centímetros, diseñadas para aprisionar presas. Respecto de la convivencia entre estas diferentes familias de cazadores en el ecosistema del Cretácico Superior, Méndez explicó que "puede ser que hayan competido por los recursos disponibles", aunque tampoco descartó que ocuparan nichos ecológicos diferenciados dentro del territorio.

Un trabajo de rescate demorado por la pandemia

El origen del rescate data del año 2016, cuando personal del Museo Argentino Urquiza localizó vértebras aisladas y marcó las coordenadas para exploraciones posteriores. La expedición principal se concretó en noviembre de 2019, permitiendo desenterrar piezas determinantes como parte de un húmero y fragmentos de tibia, cuya preparación técnica debió afrontar prolongadas pausas debido a la irrupción del COVID-19.

La denominación elegida combina la referencia geográfica con un emotivo homenaje póstumo a Laura Pipo, investigadora que integró los trabajos de campo antes de su fallecimiento en 2020. Con este nuevo aporte, la cuenca patagónica continúa posicionándose como una de las regiones más ricas del planeta para el estudio de la paleontología, sumando este gigante carnívoro a la vasta diversidad de herbívoros, tortugas y reptiles que poblaron el suelo austral.