Destituyeron y detuvieron al presidente de Paraguay, Santiago Peña
Paraguay atraviesa una profunda crisis política y financiera después de que el Senado resolviera este viernes destituir al presidente Santiago Peña, acusado de mal desempeño de sus funciones en el marco del escándalo por el cierre de Ueno Bank. Minutos después de la votación, la Fiscalía ordenó su detención por presuntos delitos económicos.
La decisión fue adoptada por unanimidad de los 44 senadores presentes, mientras que un legislador estuvo ausente. Peña no participó de la sesión y delegó su defensa en sus abogados, Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda.
Tras su destitución, el exmandatario fue detenido en su domicilio y quedó a disposición de la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción del Ministerio Público.
La investigación también alcanza al expresidente del Banco Central de Paraguay, Carlos Dagoberto Carvallo Spalding, sobre quien se dictó una orden de detención.
Una crisis bancaria que afectó a millones de ahorristas
El proceso político contra Peña se desarrolló en medio de las consecuencias provocadas por la intervención y el cierre de Ueno Bank, una entidad que contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes.
La situación dejó a numerosos usuarios sin acceso a sus ahorros y generó especial preocupación entre jubilados vinculados con el Instituto de Previsión Social.
Durante el juicio político, los legisladores denunciaron un presunto perjuicio económico de 1.200 millones de dólares para el Estado paraguayo, relacionado con el manejo de fondos públicos y su vinculación con la entidad bancaria.
También cuestionaron los vínculos del entonces presidente con el banco y el supuesto direccionamiento de recursos estatales durante su administración.
Estas acusaciones forman parte de las investigaciones en curso y todavía deberán ser evaluadas por la Justicia penal.
Pedro Alliana asumió la Presidencia
Después de la resolución del Senado, el vicepresidente Pedro Alliana asumió la conducción del Gobierno paraguayo.
Durante la ceremonia, el nuevo mandatario hizo un llamado a la serenidad en medio de la crisis institucional.
"Le pido a Dios que me ilumine, le pido templanza para decidir con serenidad en la hora difícil y no olvidar nunca el primer deber de un gobernante", expresó.
Peña, de 47 años, se convirtió así en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente en ser destituido desde el final de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989.
El antecedente fue el de Fernando Lugo, quien fue removido del cargo mediante un juicio político en junio de 2012.
Peña había anunciado su renuncia antes de la destitución
Horas antes de la votación, Santiago Peña había comunicado su renuncia a través de su cuenta de X, aunque la dimisión no llegó a ser tratada por el Congreso debido a la falta de quórum.
"No quiero que mi presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad. Mi responsabilidad es poner al país por encima de mi destino personal", sostuvo en su mensaje.
Sin embargo, el Senado avanzó posteriormente con el juicio político y aprobó su destitución.
La resolución también tiene consecuencias para su situación judicial, ya que la Constitución paraguaya contempla la figura de senador vitalicio para los expresidentes elegidos democráticamente, con excepciones para quienes hayan sido sometidos a juicio político y declarados culpables.
De esta manera, Peña quedó fuera de ese régimen de inmunidad y deberá afrontar las investigaciones penales relacionadas con el escándalo bancario.
La destitución, la detención del exmandatario y el cambio de autoridades abren una nueva etapa de incertidumbre institucional en Paraguay, mientras continúa la investigación sobre el destino de los fondos públicos y las consecuencias del colapso de Ueno Bank.